La popularidad del kinesiotape, con sus distintivas tiras de colores, se disparó durante los Juegos de Pekín de 2008, consolidándose como una técnica recurrente en el tratamiento de lesiones deportivas. Sin embargo, su eficacia ha sido objeto de intenso debate científico en la fisioterapia, según explica Daniel Sanjuán Sánchez, fisioterapeuta, profesor universitario y divulgador científico, en una entrevista con Europa Press a raíz de la publicación de su libro ‘Tu cuerpo no está roto’.
Sanjuán Sánchez enfatiza que, a la fecha, no existe evidencia científica que respalde las afirmaciones iniciales de que el kinesiotape puede relajar o activar músculos, propósitos para los que se popularizó. Aunque sus defensores le atribuyen efectos como el alivio del dolor, la mejora de la circulación y el drenaje linfático, o la corrección postural, la mayoría de estos beneficios no se han confirmado en ensayos clínicos controlados o resultan ser mínimamente significativos.
A pesar de la falta de evidencia robusta para muchos de sus usos, metaanálisis disponibles sí sugieren que el kinesiotape podría ofrecer un efecto analgésico modesto a corto plazo en ciertas condiciones. Este efecto, curiosamente, es a menudo comparable al de una cinta de color neutro aplicada de la misma manera, lo que, según Sanjuán, “lo dice todo” sobre su verdadera eficacia.
El experto aclara que el kinesiotape sí puede tener utilidad cuando cumple una función de estabilización o mejora la propiocepción de una zona. Por ejemplo, en un esguince de tobillo, si las tiras se aplican con tensión para acortar ligeramente la zona y facilitar el movimiento, sí tendrían sentido, aunque reconoce que “esto se puede hacer con otros tipos de vendajes”. Sin embargo, su uso para aliviar el dolor lumbar se ha asociado principalmente con un efecto placebo.
“Si las pongo sobre un esguince de tobillo para que se te pase el dolor, no servirá; pero si pongo estas tiras con cierta tensión para que la zona que está protegiendo se acorte un poco, y así facilito el movimiento y la zona está más protegida, sí tendría sentido; aunque esto se puede hacer con otros tipos de vendajes. Se ha visto que en personas con dolor lumbar, el que te lo pongas no hace más que el efecto placebo. No por poner una tira se te pasará el dolor. El abordaje del dolor es más complejo”
Otra aplicación válida, según Sanjuán, es como potenciador de tratamientos o para mejorar la percepción de seguridad del paciente, como en casos de sensibilidad cutánea en tendinopatías (tendón rotuliano o de Aquiles), donde el roce de la ropa o las zapatillas puede causar molestias. En estas situaciones, la cinta puede actuar como una barrera protectora. También se utiliza para movilizar cicatrices en algunos tratamientos.
El fisioterapeuta subraya que el kinesiotape “no es mágica” y no debe usarse con la expectativa de que solucione todos los males. Aunque ha disminuido su popularidad, su utilidad reside en un empleo coherente y con criterio, centrándose en sus efectos contextuales reales más que en propiedades milagrosas, las cuales carecen de respaldo científico.