Ñuñoa enfrentó el martes una de las peores consecuencias de la tormenta en la capital, con severos anegamientos e inundaciones que motivaron el anuncio de una querella por parte del alcalde Sebastián Sichel.
En diversos puntos de la comuna se observó la magnitud de la emergencia. Particularmente crítica fue la situación en calle Irarrázaval, donde la acumulación de agua arrastró a peatones y vehículos, evidenciando la saturación del sistema de drenaje.
Uno de los focos principales de la inundación fue el paso bajo nivel de Carlos Dittborn, ubicado en las cercanías de la estación de Metro Ñuble. Este sector quedó completamente inhabilitado, requiriendo extensos trabajos de rehabilitación durante toda la noche.
La interrupción del tránsito vehicular generó importantes problemas para los conductores, dejando a varios de ellos atrapados en la acumulación de agua.
El alcalde Sebastián Sichel atribuyó los anegamientos al colapso de colectores de aguas lluvias. Según sus declaraciones, estos colectores presentaban acumulación de basura y su mantención recaería en el Metro de Santiago.
Ante esta situación, Sichel anunció acciones legales. Presentará querellas contra las inmobiliarias involucradas en construcciones en el área, a quienes responsabiliza por la acumulación de residuos, y solicitará explicaciones formales a Metro por la deficiente mantención de la infraestructura.
“Lo primero es perseguir responsabilidades. Nosotros nos vamos a querellar muy duramente con aquellas inmobiliarias que tengan alguna responsabilidad y también vamos a ser bien frontales con el metro a ver qué pasó aquí”, afirmó el alcalde.
Además de las calles, la inundación afectó edificaciones residenciales y comerciales en zonas como San Eugenio, José Domingo Cañas y Suecia, donde el agua ingresó directamente a los inmuebles.