Francia es escenario de una ola de protestas que, si bien se inició en el ámbito estudiantil, ha sumado a diversos sectores sociales en los últimos días. Según Natalia Guinez, historiadora y máster en Comunicación Pública y Política de la Université Bordeaux Montaigne, quien reside en el país, se trata de un movimiento social inédito en décadas.
Guinez, entrevistada en el Expreso Bío Bío, comparó la situación actual con las manifestaciones de los años 90, destacando su magnitud. Las protestas se habrían iniciado a mediados de septiembre en Créteil, una comuna periférica de París, donde estudiantes y profesores comenzaron a manifestarse en un sector popular desfavorecido.
Desde entonces, el movimiento ha crecido, incorporando a sindicatos e incluso agricultores, que han sumado tractores a los bloqueos. Sin embargo, Guinez aclaró que la información sobre la participación de policías en las protestas “no está confirmada”.
La historiadora chilena identifica a esta generación de manifestantes como aquella que vivió gran parte de su escolarización y sociabilización durante la pandemia. Además, la describe como una generación “que se siente amenazada constantemente por la guerra, que está viviendo pasar un genocidio y que está viviendo también la precarización de su vida y de su futuro”.
Guinez enfatizó que estos jóvenes “ahora que están haciendo algo (…) están reaccionando a lo que les está tocando vivir día a día”, ejemplificando con las condiciones precarias que enfrentan muchos estudiantes, como la falta de calefacción en invierno o el acceso limitado a personal de apoyo más allá de los profesores.
La violencia ha escalado durante las manifestaciones, con un incidente grave donde un protestante perdió una mano debido al uso de una granada por parte de la policía. Este hecho llevó a la decisión de prohibir el uso de granadas en las movilizaciones. Guinez criticó que en Francia “utilizar granadas como un arma de guerra está permitido, y eso es algo inédito. En la mayoría de los países de Europa no se permite utilizar granadas para reprimir movilizaciones”. Subrayó, además, que “la huelga es un derecho constitucional; los estudiantes están haciendo uso de un derecho que les pertenece”.
El gobierno de Emmanuel Macron se encuentra bajo una fuerte presión, con las protestas intensificándose. Se ha convocado a una huelga general para los próximos días de octubre. Guinez explicó que, si bien un sector desestimaba la capacidad de movilización, existía la expectativa de que esto “iba a ser una ventana política para mediatizar los años de precarización que se están viviendo en Francia y también en el resto de Europa”.
La historiadora concluyó que esta situación forzará a los programas de las próximas elecciones a posicionarse en un escenario político que se percibe más polarizado que en décadas anteriores.