Las declaraciones de Michelle Bachelet sobre una posible postulación a La Moneda en 2029 reabrieron la discusión presidencial dentro de la izquierda. Su respuesta “yo creo que sí” durante una entrevista con TVU, al ser consultada sobre si “no hay segunda sin tercera” aplicaba a su futuro político, generó un rápido entusiasmo en diversas colectividades de oposición.
La exmandataria manifestó por primera vez y de manera explícita su disponibilidad para una tercera carrera presidencial, causando sorpresa incluso en el Partido Socialista. La frase no tardó en resonar y ya se coordinan reuniones clave.
El presidente del PPD, Raúl Soto, confirmó que los líderes de los partidos opositores tienen agendado un encuentro con Bachelet para el próximo jueves, aunque fuentes cercanas a la expresidenta indican que la cita ya estaba prevista y con otros temas en agenda. Soto valoró la disposición de Bachelet, destacando su liderazgo: “La presidenta Bachelet es un liderazgo importante para nosotros, la respetamos y queremos mucho y creo que tiene mucho que aportar en el futuro también. Vamos a ver desde dónde. Valoramos, por cierto, su disponibilidad”, afirmó.
Desde el Frente Amplio, la presidenta Gael Yeomans recibió la señal positivamente, aunque llamó a la cautela. Indicó que “siempre va a ser rescatable que una lideresa como ella esté a disposición siempre en la construcción de ese trabajo”, pero advirtió que aún queda un “largo trecho” para hablar de candidaturas presidenciales en 2029.
En el PS, el diputado César Valenzuela fue más directo, calificando como “una buena noticia” que figuras como Bachelet estén disponibles para asumir tareas tan importantes. Asimismo, el senador comunista Daniel Núñez la catalogó como una “muy buena noticia para Chile”, resaltando su experiencia y liderazgo ante los desafíos del país.
Este nuevo escenario surge poco después de que la propia Bachelet afirmara, en un homenaje en La Pintana, que no tenía intención de retirarse de la política, aunque en ese momento se refería a contribuir a la unidad del progresismo, sin mencionar una postulación directa. Su breve “yo creo que sí” ha bastado para reinstalar su nombre en el panorama presidencial, encendiendo el debate y el ánimo en la oposición de cara a 2029.