La ministra de la Mujer, Judith Marín, ha señalado que la situación financiera de la Fundación para la Promoción y Desarrollo de la Mujer (Prodemu) es crítica y apunta a decisiones tomadas durante la administración anterior, particularmente bajo la gestión de Irina Karamanos, como la causa principal del inminente cierre de la institución. El proyecto de Ley de Presupuesto 2027 contempla el cese del financiamiento para Prodemu, limitando los recursos a gastos operacionales hasta el 31 de marzo de 2027, fecha tras la cual la fundación debería cesar sus funciones.
En una conversación con Expreso Bío Bío, la ministra Marín detalló que el presupuesto del Ministerio de la Mujer experimentará un crecimiento del 1,7%, con un enfoque en la autonomía económica, la prevención de la violencia contra las mujeres y la conciliación, a través del Programa 4 a 7. También se planean mejoras en centros existentes y continuidad para residencias transitorias, centros de atención especializada, el fono 1455 y el WhatsApp Mujer, iniciativas que aún deben ser ratificadas por el Congreso.
Respecto a Prodemu, Marín recordó que se trata de una fundación privada que solía depender del gabinete de la primera dama. La situación actual se agravaría a partir de 2022, cuando, según la ministra, Irina Karamanos decidió eliminar dicho gabinete y traspasar los convenios a los ministerios sin un análisis previo. Esto, afirmó, generó un déficit presupuestario que, al momento de asumir la actual administración, se cifraba en aproximadamente $3.000 millones de deuda.
La ministra explicó que esta deuda se originó por saldos rechazados, convenios mal ejecutados y acuerdos sindicales impagables con fondos estatales. Detalló que el 80% del presupuesto de Prodemu se destinaba a remuneraciones y arriendos, mencionando que la fundación contaba con 45 arriendos a nivel nacional, cuatro veces más que el propio Ministerio de la Mujer. Según sus cálculos, solo el 20% de los recursos efectivamente llegaba a las mujeres beneficiarias.
“Yo creo que cuando hablamos de utilizar bien los recursos para las mujeres, también va en esta eficiencia y, en ese sentido, esta mala decisión de haberlo traspasado sin un análisis previo produjo esta lamentable situación”, declaró Marín. Indicó que, a pesar de haberse instruido la elaboración de un plan de reestructuración, la herencia recibida en Prodemu es “irremontable”, calificando la decisión de traspaso como “muy mala”.
Marín aclaró que la decisión de cerrar Prodemu recae en su directorio, no en la Ley de Presupuesto, dado que es una fundación con estatutos propios. El Estado planea entregar $8.000 millones para la ejecución programática y cubrir saldos de deudas y finiquitos. Sin embargo, enfatizó que la continuidad de la fundación dependerá de las acciones de su directorio o de la búsqueda de financiamiento privado o de gobiernos regionales.