Cilia Flores, esposa de Nicolás Maduro y actualmente detenida en una prisión de Estados Unidos, enfrenta un “tema en el corazón muy delicado”, según informó este lunes a la agencia AFP el hijo del expresidente venezolano, Nicolás Maduro Guerra.
Flores, quien fue capturada en una operación militar estadounidense en enero y es procesada por narcotráfico en Nueva York junto a Maduro, se encuentra recluida con 40 mujeres. Su hijo declaró que las condiciones de la cárcel no son adecuadas para una recuperación plena tras la intervención médica que requiere.
Hace semanas, la defensa de Flores solicitó la prisión domiciliaria para que pudiera recibir tratamiento, pero la petición fue rechazada. Permanece encarcelada en una prisión federal en Brooklyn, Nueva York.
Según sus abogados, Cilia Flores toma cuatro medicamentos y padece problemas cardíacos que necesitan una exploración coronaria y una intervención urgente. Sin embargo, la fiscalía aconsejó al Tribunal denegar su solicitud de libertad previa al juicio, programado para el 1 de junio de 2027.
Maduro Guerra, conocido como ‘Nicolasito’, explicó que su madrastra tiene un “prolapso” en el corazón. Esta condición, en casos graves, puede derivar en fallos cardíacos.
“Empezó a sufrir de la tensión después del 3 de enero, nunca había sufrido de la tensión (presión arterial)”, añadió Maduro Guerra, refiriéndose a la fecha en que fuerzas estadounidenses realizaron la incursión que culminó con la captura de la pareja presidencial.
El parlamentario también mencionó que Flores, de 69 años, sufrió un problema respiratorio después de que las autoridades penitenciarias utilizaran gas pimienta para controlar una riña entre dos reclusas. “Ella es asmática. Entonces… Bueno, esperamos que pueda pasar algo bueno esta semana”, afirmó.
Nicolás Maduro, de 63 años, y su esposa están acusados de haber facilitado el transporte de toneladas de cocaína a Estados Unidos. Ambos niegan las acusaciones, y el exmandatario se describe como “un prisionero de guerra”.
Apodada “la primera combatiente” por su esposo, Flores es abogada y ha ocupado cargos como presidenta de la Asamblea Nacional y procuradora general. Analistas la consideran una figura central dentro del régimen venezolano.
Su nombre ya había surgido en el escándalo de 2015, cuando dos de sus sobrinos, Franqui Francisco Flores de Freitas y Efraín Antonio Campos Flores, fueron arrestados en Haití por intentar traficar cocaína a Estados Unidos. Ambos fueron condenados a 18 años de prisión en 2017 y liberados en 2022 mediante un canje de prisioneros con el gobierno de Joe Biden.