La partida de Reinaldo Sánchez ha generado un impacto significativo en el fútbol chileno, especialmente en Santiago Wanderers. El dirigente arribó al club en un momento de crisis económica, logrando sacarlo adelante y llevarlo a la obtención del título nacional en 2001.
Jorge Garcés, quien fuera el entrenador de ese plantel histórico de Valparaíso, compartió sus recuerdos sobre la particular relación que mantuvo con Sánchez.
El riesgo que él tomó en un momento determinado, como gran empresario que fue, fue un riesgo valorado y hasta hoy más que valorado, porque salvó un poco el fútbol chileno.
Así lo comentó el apodado ‘Peineta’ Garcés en diálogo con el Expreso PM de La Radio, destacando la visión empresarial de Sánchez y su papel crucial en la estabilidad financiera del balompié nacional.
Sobre su gestión en el ‘Decano’, Garcés precisó que Sánchez llegó en 1993, cuando el club estaba prácticamente quebrado. “Él unió a los autobuseros, les recortó unos pesitos ahí en cada boleto y por ahí empezó a resurgir el club, que estaba muy alicaído en ese momento, así que fue muy importante Don Reinaldo”, señaló.
Garcés rememoró la etapa que vivieron juntos: “Nos tocó vivir una etapa bonita, yo llegué el año 1999 a Wanderers, pasaron por un momento medio difícil al inicio, y bueno, al llegar tuvimos la fortuna de recuperar un poco el ánimo y lo futbolístico del equipo y subimos a final de año. El año 2000 tuvimos un año tranquilo, séptimo creo que salimos, y el año 2001 se produce el título”.
El ex DT de La Roja continuó explicando cómo se gestó la tercera y última corona de los ‘caturros’ en Primera División. “Empezamos poco a poco a construir un equipo que nos dio muchas satisfacciones e hizo historia, el equipo se convenció, encontramos la línea futbolística y el convencimiento. No es que hayamos pasado por encima del resto, pero fuimos muy superiores al resto, con equipos como Católica, Colo Colo, La U, que tenían la selección chilena de hacía dos años”.
En cuanto a su trato con el dirigente, quien también fue mandamás de la ANFP de 2001 a 2006, Garcés admitió que “era complicado, tenía su genio, pero teníamos una muy bonita relación. Al final yo terminé queriéndolo y respetándolo mucho”.
No obstante, la relación no estuvo exenta de condiciones. Garcés estableció una regla indispensable: Sánchez no debía intervenir en la conformación del equipo ni sugerir cambios de jugadores o alineaciones. El técnico aseguró que, pese a la fama de Sánchez por su carácter fuerte y participación activa en el club, respetó el acuerdo.
El paso de Sánchez por Wanderers se caracterizó por su personalidad, su particular estilo de administración y su constante esfuerzo por generar recursos para el fútbol de la región. “Era muy de estado de ánimo… Era una gran persona”, concluyó Garcés.