La Cámara de Diputadas y Diputados dio un paso decisivo este miércoles al aprobar en general la Ley Antibarricadas 2.0, un proyecto de ley que busca ampliar el alcance de la normativa vigente. La iniciativa, que ahora pasará a ser debatida en el Senado, fue respaldada por 89 votos a favor, 41 en contra y 3 abstenciones, lo que asegura su continuidad en el proceso legislativo.
Durante la votación, parlamentarios del Frente Amplio y el Partido Comunista manifestaron sus reparos, dejando constancia de una reserva de constitucionalidad. Esta acción subraya las diferencias de criterios respecto a la propuesta y anticipa un debate robusto en la Cámara Alta.
El objetivo principal de la Ley Antibarricadas 2.0 es modificar la Ley 21.208, conocida como Ley Antibarricadas, que rige desde 2020. Esa ley original penaliza a quienes interrumpen completamente la libre circulación en la vía pública mediante actos de violencia, intimidación o el uso de obstáculos. Sin embargo, la nueva versión busca una aplicación más amplia.
Entre los principales cambios propuestos, la iniciativa considera como delito no solo la interrupción total, sino también la obstaculización parcial de la circulación de personas y vehículos. Además, se incluiría la afectación del funcionamiento regular de servicios de transporte, tanto públicos como privados. Un punto crucial de la reforma es que ya no sería necesario acreditar violencia o intimidación para que se configure el delito.
La propuesta detalla diversas acciones que serían consideradas como interrupción del tránsito. Estas incluyen instalar obstáculos en la vía, ocupar calzadas sin autorización previa, interponer vehículos o manipular cualquier elemento que altere el funcionamiento normal de un servicio de transporte. Esto implica una redefinición más estricta de las conductas penalizables.