El canciller alemán Friedrich Merz, también presidente de la Unión Cristianodemócrata (CDU), se negó este domingo a renunciar a su cargo. La decisión surge tras un severo revés electoral de su partido en el estado federado de Mecklemburgo-Antepomerania y en los comicios regionales de Berlín, donde la ultraderecha experimentó un ascenso notable.
Merz calificó el resultado en Mecklemburgo-Antepomerania como un «desastre», luego de que las proyecciones indicaran que la CDU apenas obtuvo un 4,9% de los votos, quedando por debajo del umbral para ingresar al parlamento regional. Este es el peor resultado electoral en la historia del partido en esa región.
En Mecklemburgo-Antepomerania, la ultraderechista Alternativa para Alemania (AfD) sorprendió al ganar las elecciones, obteniendo casi un 38% de los sufragios y duplicando su desempeño de 2021. La AfD superó al Partido Socialdemócrata (SPD), que consiguió cerca de un 36%.
Aunque el candidato de la AfD, Leif-Erik Holm, reclamó el derecho a formar gobierno, la posibilidad es remota debido al aislamiento político que enfrenta el partido. Solo la Alianza Sahra Wagenknecht (BSW), formación populista de izquierda, ha mostrado disposición a dialogar, aunque también descarta una coalición.
El escenario más probable en esa región apunta a una coalición entre el SPD, La Izquierda y Los Verdes.
La situación para la CDU no mejoró en Berlín, donde La Izquierda se impuso con aproximadamente un 25%, superando a la CDU (19%). El SPD obtuvo su peor resultado histórico en la capital con un 12%, mientras que la AfD logró un 16%. Desde la reunificación, la CDU y el SPD siempre se habían alternado como los partidos más votados en Berlín.
La candidata de La Izquierda, Elif Eralp, podría convertirse en la primera alcaldesa de Berlín de su fuerza política, aunque esto dependerá de un complejo acuerdo de coalición con Los Verdes (14%) y el SPD.
Tras los resultados, tanto la AfD como La Izquierda exigieron la dimisión del canciller. Alice Weidel, colíder de la AfD, criticó a Merz por sus promesas incumplidas y advirtió que la CDU debe decidir si continúa con él o se arriesga al «abismo». Por su parte, el diputado de La Izquierda, Dietmar Barsch, instó a Merz a «dar un paso al lado».
Sin embargo, Merz reafirmó su decisión de continuar tanto como presidente de la CDU como canciller. Aseguró que mantendrá sus reformas sociales y económicas, a pesar de que no generen resultados inmediatos o aprobación popular.
En una inusual comparecencia sin preguntas, el canciller admitió que Alemania es «un Estado que se ha vuelto demasiado complicado» y una economía en «profunda transformación». También reconoció la «disminución de la confianza en las instituciones», atribuyendo la culpa a «partidos radicales tanto de izquierda como de derecha».
Merz se mostró convencido de que sus reformas son «el remedio contra el veneno autoritario» que, según él, «penetra cada vez más profundamente en la sociedad».