El ocaso de Bachelet: fallida carrera por la Secretaría General de la ONU

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La carrera de Michelle Bachelet hacia la Secretaría General de Naciones Unidas llegó a su fin el 19 de septiembre, tras un declive en el respaldo de los países miembros del Consejo de Seguridad. Inicialmente, la expresidenta demoró su decisión de retirarse, incluso cuando los resultados preliminares ya mostraban un escenario desfavorable para su postulación.

Según antecedentes de Radio Bío Bío, Paula Narváez, exministra y entonces embajadora de Chile ante la ONU, fue una figura clave en este proceso. Narváez fue quien convenció a Bachelet de emprender la candidatura y, desde Estados Unidos, lideró la estrategia para posicionar su nombre.

El punto de inflexión ocurrió en el tercer sondeo informal del Consejo de Seguridad. Bachelet obtuvo un único voto favorable, con 11 pronunciamientos en contra y tres países que se declararon “sin opinión”. Este resultado marcó el momento más bajo de su trayectoria descendente, que había comenzado con seis apoyos y cinco rechazos, y luego cayó a dos respaldos y seis votos negativos en la segunda consulta.

El retiro de la candidatura de Bachelet no solo cerró sus aspiraciones en el organismo multilateral, sino que también abrió un debate sobre su futuro político en Chile. La pregunta que surge es si este desenlace marca el fin de su carrera como candidata para cualquier otro cargo.

Para Marco Moreno, director de la Escuela de Gobierno y Comunicaciones de la Universidad Central, el fracaso no se puede atribuir únicamente al retiro del respaldo del Gobierno de José Antonio Kast, ni a la forma en que el Gobierno de Gabriel Boric impulsó la postulación. “Más que una derrota atribuible a una sola decisión, aquí hubo una candidatura con alto capital personal, pero con una coalición diplomática insuficiente”, afirmó Moreno.

Boric cometió un problema de diseño al impulsar una candidatura que pretendía ser de Estado sin construir previamente un acuerdo político que la sostuviera como tal. Kast, al retirar posteriormente el respaldo, debilitó esa señal de continuidad nacional, pero difícilmente explica por sí solo el resultado. Los 11 votos desfavorables en el Consejo de Seguridad muestran que existían obstáculos geopolíticos bastante más profundos. El problema fue convertir el prestigio internacional de Bachelet en apoyos efectivos

La candidatura de Bachelet enfrentó dos dimensiones de desafíos. A nivel nacional, perdió el patrocinio de La Moneda con el cambio de gobierno. En el ámbito internacional, países como Brasil y México mantuvieron su apoyo incluso después de los primeros resultados adversos. Después del segundo sondeo, Bachelet y sus aliados decidieron esperar un tercer resultado antes de tomar una decisión definitiva, pero el escenario global resultó aún más complejo.

Marcelo Mella, director del Departamento de Estudios Políticos de la Universidad de Santiago, minimiza el impacto de la disputa chilena. A su juicio, un acuerdo previo entre Boric y la oposición no habría alterado sustancialmente el comportamiento de potencias como Estados Unidos, China o Rusia. Mella sugiere que la política internacional actual es menos favorable a liderazgos asociados al multilateralismo, y la ONU atraviesa una crisis de legitimidad entre actores estratégicos.

Desde esta perspectiva, las disputas políticas internas de Chile tuvieron una importancia secundaria frente a los intereses geopolíticos de los miembros permanentes del Consejo de Seguridad. Roberto Mardones, director de la Escuela de Gobierno y Administración Pública de la Universidad Mayor, coincide en esta visión, destacando las señales negativas de Estados Unidos como un factor determinante, más allá del costo político de la falta de continuidad del respaldo chileno.

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