El 20 de septiembre de 2005 falleció en Viena, a los 96 años, Simon Wiesenthal, un arquitecto de profesión y sobreviviente del Holocausto que dedicó la mayor parte de su vida a la búsqueda y persecución de criminales nazis. Su incansable labor lo convirtió en un referente mundial en la exigencia de justicia por los crímenes cometidos durante la Segunda Guerra Mundial.
Wiesenthal nació en diciembre de 1908 en Buczacz, una localidad entonces parte del Imperio austrohúngaro y hoy territorio de Ucrania, en el seno de una familia judía. Tras cursar estudios de arquitectura en Praga, contrajo matrimonio con Cila Müller en 1936. Sin embargo, la guerra devastó su vida personal: él y su esposa perdieron a un total de 98 parientes durante el conflicto.
En 1941, Wiesenthal fue capturado por las autoridades nazis y confinado en el campo de concentración de Janowska. En 1943, logró evadir una ejecución masiva de intelectuales judíos al ser separado del grupo por un oficial que reconoció su habilidad para el dibujo, previendo su utilidad para una pintura en honor a Adolf Hitler. Posteriormente, fue trasladado por otros cuatro campos de concentración, culminando su cautiverio en Mauthausen.
Las tropas estadounidenses lo liberaron en mayo de 1945. En ese momento, Wiesenthal pesaba apenas 44 kilos, había sufrido la amputación parcial de un pie y la pérdida de casi toda su familia. Tras reencontrarse con su esposa, comenzó a colaborar con las fuerzas aliadas en la recopilación de información sobre criminales nazis.
Más tarde, se estableció en Linz, donde fundó un centro de documentación destinado a registrar los crímenes y localizar a sus responsables. Uno de sus principales objetivos fue Adolf Eichmann, quien había sido clave en la organización del traslado de prisioneros a los campos. Wiesenthal dedicó años a investigar la familia de Eichmann y a reunir pruebas sobre su paradero.
Aunque tras la captura de Eichmann en Argentina, su juicio y posterior ejecución en Israel, Wiesenthal se atribuyó parte del éxito a su trabajo, agentes israelíes cuestionaron si sus investigaciones habían sido realmente determinantes para su localización. A pesar de que algunos de sus relatos autobiográficos fueron señalados por contener imprecisiones y exageraciones, sus indagaciones fueron fundamentales para identificar a más de un centenar de criminales nazis.
Simon Wiesenthal falleció en Viena el 20 de septiembre de 2005, luego de décadas dedicadas a preservar la memoria de las víctimas del Holocausto y a la búsqueda de justicia. Su legado perdura como un recordatorio constante de la lucha contra la impunidad.