La justicia absolvió a una mujer que había sido detenida por conducir en estado de ebriedad en Puerto Montt, luego de que se acreditara que su traslado era para escapar de una agresión y amenaza de muerte por parte de su expareja. Este fallo revoca una formalización inicial y destaca la particularidad de la situación que vivió la víctima.
Los hechos, ocurridos el 16 de febrero de 2025, detallan que la mujer se reunió con una amiga y posteriormente fue agredida y amenazada por su expareja. Ante el riesgo inminente, decidió manejar hasta la Sexta Comisaría de Alerce buscando protección. Sin embargo, al llegar a la unidad policial, fue arrestada por manejar bajo los efectos del alcohol y posteriormente formalizada.
El abogado defensor penal público, Fillipo Corvalán, criticó el manejo del caso, argumentando la existencia de sesgos de género y una posible violación a tratados internacionales que buscan erradicar la discriminación y violencia contra la mujer.
“Y el análisis jurídico que nosotros podemos hacer respecto del acogimiento por parte del Tribunal de la solicitud de sobreseimiento presentada por la defensa, dice relación con la falta de preparación, con la existencia aún de sesgos en razón de género y además una violación a los tratados internacionales que tienen por objeto eliminar todo tipo de discriminación y violencia contra la mujer”
Corvalán explicó que la conducción bajo estado de ebriedad se justificó como un “estado de necesidad”, ya que la mujer buscaba ayuda tras ser víctima de violencia intrafamiliar. Bajo esta premisa, el tribunal acogió la solicitud de sobreseimiento, determinando que las circunstancias de los hechos impedían una sanción penal por la conducción.
Este caso pone en relieve los desafíos en la aplicación de justicia en situaciones donde confluyen delitos y contextos de violencia de género, generando un precedente sobre la interpretación de la ley en circunstancias extremas.