Platanitos busca «parecer chilena»: la estrategia de la marca peruana para conquistar el mercado local

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En 1991, mientras Perú atravesaba una profunda crisis social y económica, la empresa de calzado y moda Platanitos nació en Lima. A pocos meses de su apertura, un atentado terrorista impactó la calle Tarata, cerca de su primera tienda en Miraflores. Pese a este difícil contexto, la compañía logró consolidarse ofreciendo al público peruano las últimas tendencias de moda de Estados Unidos y Europa.

Más de tres décadas después, Platanitos dio su primer paso internacional, llegando a Chile. Desde 2024, ha inaugurado 11 tiendas y planea una expansión aún mayor. Pedro Mont, director de la empresa, explicó que su estrategia es adaptar el negocio al mercado chileno para que la marca se perciba como local. “La idea es poder hacer que la marca sea tan potente que parezca chilena. Esa es nuestra intención, porque sí lo estamos customizando. O sea, no es un copy paste de lo que hace en Perú”, afirmó.

La operación chilena de Platanitos cuenta con un equipo local que toma decisiones de forma autónoma, buscando funcionar como un “organismo independiente”. Inicialmente, la marca tuvo una buena recepción en zonas de Santiago con alta presencia de ciudadanos peruanos, como el centro y áreas como Estado y Alameda, donde sus compatriotas mostraron “mucho amor” y “orgullo peruano”.

El principal desafío de la compañía es ahora trascender este público inicial y consolidarse entre los consumidores chilenos. Mont señaló que la cantidad de tiendas abiertas en Chile obedece más a una estrategia de posicionamiento y marketing que a la búsqueda de nuevas ventas directas. “La mejor manera de dar a conocer la marca es abrir una tienda”, sostuvo.

Platanitos, que además de calzado vende ropa, carteras y accesorios, ha tenido que ajustar sus estrategias. Las diferencias entre las consumidoras peruanas y chilenas se hicieron evidentes al empezar a operar en el nuevo mercado. Mont explicó: “La consumidora peruana quizás es un poco más agresiva y más temeraria en cuanto a moda. O sea, se atreve a (probar) ciertos productos. La consumidora chilena es mucho más clásica. Tiende a ir por colores mucho más básicos”.

Otra adaptación clave fue la presentación de precios. En Perú, Platanitos puede anunciar descuentos confiando en el conocimiento que el público tiene de sus precios accesibles. “La consumidora peruana ya sabe que el precio va a ser bueno, porque ya conoce que los precios de Platanitos son accesibles”, destacó el director. En Chile, en cambio, tuvieron que aprender a mostrar el precio en cada producto para facilitar la comparación.

Respecto a la decisión de compra, Mont observa que la consumidora chilena, aunque busca descuentos, es “mucho más decidida” cuando encuentra un producto que realmente le gusta. La peruana, en contraste, se describe como más cautelosa y dispuesta a esperar por una oferta. Además, la empresa tuvo que adaptar su sistema de inventario y puntos de venta a las normativas legales chilenas, un proceso que Mont describe como haber aprendido “a golpes”.

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