La reciente controversia entre Argentina y Reino Unido por la soberanía de las islas Malvinas ha vuelto a situar a Chile en una posición diplomática delicada. Esto ocurrió tras la declaración del canciller argentino, Pablo Quirno, quien afirmó que Chile apoyaría sanciones contra empresas petroleras que operan en el archipiélago y restringiría el uso de sus puertos para apoyo logístico.
Esta aseveración superó lo comunicado oficialmente por La Moneda. El comunicado conjunto de ambos gobiernos solo expresaba el respaldo chileno a los “legítimos derechos de soberanía” argentinos sobre las Malvinas, Georgias del Sur, Sandwich del Sur y los espacios marítimos circundantes, instando a la reanudación de negociaciones pacíficas.
Para profundizar en los alcances de esta situación, Néstor Aburto conversó en El Tema del Día de BioBioTV con el almirante en retiro Julio Leiva Molina, excomandante en jefe de la Armada de Chile entre 2017 y 2021. Leiva enfatizó que el documento firmado es una declaración política, carente de carácter jurídicamente vinculante.
“El documento conjunto que se firmó luego de una corta reunión entre ambos presidentes contiene una declaración de intenciones. Esto no es un tratado bilateral, no es una norma que sea obligatoria”, explicó el almirante.
Según Leiva, aunque la declaración reafirma posiciones chilenas previas, su redacción amplia permite interpretaciones divergentes en ambos países. Aseguró que “esto no obliga” a Chile si su ejecución llegara a afectar el interés nacional, la seguridad, la soberanía o la independencia del país.
No obstante, el exjefe naval alertó sobre la importancia de la cuidadosa redacción de los pronunciamientos oficiales, ya que estos generan precedentes diplomáticos. Recordó los acuerdos energéticos entre Ricardo Lagos y Néstor Kirchner, los cuales no impidieron futuras restricciones argentinas en el envío de gas a Chile.
El posible involucramiento de Chile en sanciones contra petroleras en Malvinas podría impactar la histórica relación naval con Reino Unido. Esta cooperación bilateral, que se remonta a la participación del almirante Thomas Cochrane en la formación de la Escuadra Nacional, ha abarcado entrenamiento, intercambio de oficiales, doctrina operacional y transferencia tecnológica por más de dos siglos.
Leiva destacó que él mismo comandó una de las fragatas británicas Tipo 23, unidades que aún son cruciales para las capacidades de combate de la Escuadra Nacional. La adhesión a medidas drásticas contra empresas británicas “evidentemente nos deja en una situación compleja”, concluyó, subrayando la profunda y prolongada vinculación entre ambas armadas.