Productores de fruta en Ñuble temen graves pérdidas por lluvias en primavera

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Los agricultores y productores de Ñuble expresan su inquietud ante los pronósticos meteorológicos que vaticinan una primavera tan lluviosa como el invierno, un escenario directamente ligado al fenómeno de El Niño. Esta situación amenaza seriamente la producción de fruta en la región, una advertencia que ya había sido planteada por los propios dirigentes agrícolas y autoridades locales.

La ingeniera agrónoma Elena Yáñez, agricultora de Coihueco y presidenta del GTT de cerezas en Ñuble, explicó que los carozos (duraznos, nectarines, ciruelas y cerezas) son las especies más vulnerables. Esto se debe a que el período entre su floración y cosecha es más corto, y las lluvias intensas en septiembre y octubre podrían provocar pérdidas significativas en la producción.

“Yo prefiero que llueva ahora y no en primavera o al inicio del verano, que es súper grave, por lo que significa para la cosecha”, manifestó Yáñez, quien agregó que este escenario “encarece todos los manejos del productor, porque eso significa mayor humedad y con las temperaturas que empiezan de pronto a subir mucho, eso es caldo de cultivo ideal para todo tipo de patógenos”.

Otro factor preocupante es la reducción de la polinización, ya que las abejas no vuelan bajo la lluvia. “Si tenemos mucha lluvia en el periodo de floración de las frutas, es muy complejo, porque las abejas no vuelan y, sobre todo, en variedades de polinización cruzada, es bastante grave”, añadió la especialista. Además, Yáñez advirtió sobre el anegamiento de los huertos, que puede llevar al fenómeno del “suelo frío”, afectando las raíces de los frutales. Sin embargo, sugirió que un manejo integrado del suelo, con coberturas adecuadas, puede mitigar estos efectos.

Raúl Orrego, investigador y experto en agroclimatología de INIA Quilamapu, respaldó los pronósticos. Explicó que la presencia de El Niño suele hacer que la primavera sea más lluviosa en la zona central y centro sur de Chile. Aunque no prevé necesariamente nuevas inundaciones, sí aumenta el riesgo de lluvias intensas durante la floración, especialmente para árboles frutales y berries.

Orrego detalló que estas precipitaciones primaverales podrían alcanzar intensidades invernales (5 a 7 milímetros por hora), lo que dañaría las flores por el impacto directo, más allá del anegamiento. También alertó sobre la posibilidad de eventos tormentosos, con viento y granizo, debido a la inestabilidad atmosférica, un contraste marcado con una primavera normal de lluvias esporádicas y leves.

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