El Ministerio de las Culturas, las Artes y el Patrimonio anunció la implementación de dos artículos para la clasificación de películas en la selección de proyectos que postulen a fondos públicos. El objetivo, según la cartera, es evitar la financiación de pornografía y contenidos con exceso de violencia.
La medida surge en un contexto donde el concepto de pornografía genera amplio debate, especialmente por su definición y alcance. La Real Academia Española (RAE) la describe como la “Representación explícita de actos sexuales que busca producir excitación” y el “Material escrito, fotográfico, audiovisual, etc., que utiliza la pornografía.”
Esta definición de la RAE abre un considerable margen para la interpretación. Requiere no solo una representación explícita, sino también la intención de producir excitación, un aspecto subjetivo que no siempre garantiza resultados y que además varía según el consumidor, la cultura, la época, la edad y las experiencias personales.
Ejemplos históricos muestran cómo la percepción de lo explícito ha cambiado. Los frescos de Miguel Ángel en la Capilla Sixtina, encargados por papas entre 1508 y 1541, fueron censurados en 1563 tras el Concilio de Trento, cubriéndose los genitales que se consideraron obscenos. La palabra pornografía, cabe destacar, aparecería recién en el siglo XIX.
La presencia de representaciones explícitas de actos sexuales es una constante en la historia y el arte, abarcando desde sátiros en vasijas griegas y esculturas en los Templos Khajuraho de la India, hasta dibujos eróticos japoneses como los del Poema de la almohada y cerámicas de la cultura Moche en América.
Incluso obras como el dibujo de Salai desnudo de Leonardo Da Vinci o El origen del mundo (1866) de Gustave Courbet, aunque no representan actos sexuales, exhiben genitales de forma explícita. Este vasto historial subraya que la pornografía es una realidad ineludible.
La fotografía, desde sus inicios, se usó para crear imágenes eróticas y pornográficas. Actualmente, la industria del cine pornográfico es una potencia económica global. Cifras del FBI en 2022 indican ingresos anuales en Estados Unidos entre 10.000 y 14.000 millones de dólares. La fuente también menciona que en 2023 se estima que movió más de 100.000 millones de dólares a nivel mundial, según El Generacional, lo que no figura en la fuente original.
Un preocupante aumento en el consumo de pornografía se ha registrado después de la pandemia, con un inicio cada vez más temprano, incluso a los 8 años de edad. Este escenario refuerza la necesidad de investigar y reflexionar sobre su impacto cultural y social.
El anuncio del Ministerio de las Culturas, las Artes y el Patrimonio busca establecer límites, mientras que el debate sobre cómo diferenciar pornografía de arte y el impacto de esta clasificación en la libertad creativa, sigue abierto.


