Diputados de diversos partidos buscan transformar en ley la fórmula del 80/20 para el nombramiento de embajadores. Esta regla establece que el 80% de las embajadas y jefaturas de misión deben ser ocupadas por diplomáticos de carrera, mientras que el 20% restante queda para designaciones directas del Presidente. La propuesta, que cuenta con amplio respaldo en la Comisión de Relaciones Exteriores de la Cámara, surgió tras una presentación de la Asociación de Diplomáticos y Diplomáticas de Carrera (ADICA).
La iniciativa pretende formalizar un criterio que, hasta ahora, ha operado como un acuerdo informal o práctica tácita. Parlamentarios de la UDI, PDG, PS y PC coincidieron en la necesidad de que esta proporción quede escrita y sea de cumplimiento obligatorio, bajo el argumento de que «ya no sirven los acuerdos tácitos».
“Había un acuerdo tácito, no un acuerdo con la formalidad republicana del 80/20, y advertí que no se estaba cumpliendo en los primeros meses. Incluso pedí que viniera el Canciller, y nos dijeron que estaba todo bien, que todo se mantenía. Es una pena, pero los acuerdos tácitos ya no sirven. Como comisión debemos ir un poco más allá: esto tiene que quedar por escrito”, afirmó la diputada Zandra Parisi (PDG).
La discusión en la comisión también abordó un punto adicional: la exigencia de requisitos mínimos para aquellos que sean designados embajadores por confianza política. El diputado Nelson Venegas (PS) criticó el uso de estos cargos como «premio de consuelo para elecciones políticas que se pierden» y pidió al Ejecutivo una mayor profesionalización de las relaciones diplomáticas.
El diputado Cristóbal Martínez (UDI) propuso avanzar en una iniciativa transversal que establezca condiciones para quienes no provienen de la carrera diplomática. Recordó «desaciertos de embajadores» que, según él, siempre fueron de carácter político, y cuestionó la preparación de algunos designados. «No sé cuántos de ellos hablan siquiera inglés», comentó.
Desde el PC, la diputada Lorena Pizarro también apuntó a las designaciones por «favores políticos», que generan «escandalillos» recurrentes. Insistió en que deben primar las capacidades para «erradicar ciertas prácticas que se han enquistado en el Estado y que acá son particularmente visibles». Así, el consenso entre los parlamentarios es doble: formalizar el 80/20 y, además, exigir criterios mínimos de idoneidad para las designaciones políticas en embajadas.