El Gobierno alemán manifestó este viernes su respaldo al grupo automovilístico Volkswagen (VW), en medio de informes sobre posibles recortes de personal y cierres de plantas. La empresa había comunicado su intención de ajustar su capacidad de producción global a 9 millones de vehículos anuales, respondiendo así a la dinámica actual del mercado y al aumento de la competencia.
Desde Berlín, la portavoz de Economía, Susanne Ungrad, enfatizó que cualquier decisión estratégica de VW deberá considerar la responsabilidad de la compañía hacia sus trabajadores. Esta declaración surge ante las especulaciones de que los planes de ajuste podrían implicar el despido de hasta 100.000 empleados y el cierre de hasta cuatro plantas en Alemania.
“Más allá de las decisiones empresariales, no cabe duda de que cada empresa debe asumir en sus decisiones estratégicas la responsabilidad respecto a sus trabajadores. Partimos de esa base”, declaró Ungrad en una rueda de prensa, señalando la importancia de la estabilidad laboral en un sector clave.
Ungrad subrayó que la situación en Volkswagen es una muestra del profundo cambio estructural que atraviesa la industria automovilística alemana. Destacó que el sector es fundamental para la economía nacional y que el Gobierno sigue de cerca su evolución, consciente del alcance de estas transformaciones. Asimismo, mencionó el diálogo constante con la industria y el paquete de medidas de apoyo gubernamental para esta transición.
Por su parte, Steffen Meyer, portavoz adjunto del Ejecutivo, confirmó que el debate sobre las futuras medidas de VW aún está en una fase interna. Meyer resaltó el “enorme interés” del Gobierno en mantener una industria automovilística fuerte y enfatizó la necesidad de mejorar las condiciones del sector. Entre las medidas consideradas, se refirió a la reducción de los costes energéticos, la optimización de las relaciones comerciales y arancelarias, y el fortalecimiento de la demanda interna.
El portavoz también señaló que el Gobierno está trabajando en la presentación de un “amplio paquete de reformas” para impulsar el crecimiento económico y la creación de empleo en Alemania, buscando un “repunte de la economía tras años de estancamiento”. El objetivo principal es garantizar la ocupación y, de ser posible, generar nuevos puestos de trabajo, en un momento donde la preocupación por el empleo es generalizada.