Marruecos ejecuta una ofensiva para ser sede de la final del Mundial de fútbol de 2030, en un plan que busca arrebatarle esa instancia a España, su coanfitrión. La estrategia, que cuenta con el respaldo de Donald Trump, expresidente de Estados Unidos, ha generado preocupación en la Federación Española de Fútbol, según un reportaje de The Objective.
El medio hispano, conocido por sus investigaciones, publicó que Marruecos, por orden del rey Mohamed VI, impulsa un programa ante la FIFA para asegurar la final. Los protagonistas de esta iniciativa son el embajador marroquí en EE. UU., Youssef Amrani, y el presidente de la Federación de Fútbol de Marruecos, Fouzi Lekjaa, quien mantiene una estrecha relación con el presidente de la FIFA, Gianni Infantino.
En España, el pesimismo crece a medida que se conocen los avances de la campaña marroquí. Fuentes diplomáticas y de la federación española, desplazadas a Estados Unidos para el Mundial 2026, admiten que la situación es complicada. Marruecos ya habría asegurado los votos de las confederaciones de África, Asia, América del Norte y Oceanía, gracias a la influencia de la administración Trump, Catar y Arabia Saudí.
La delegación española confiaba en que el estadio Santiago Bernabéu del Real Madrid albergaría la final, debido a su historia y reciente modernización. Sin embargo, la ofensiva marroquí ha dado frutos, poniendo en riesgo que el Bernabéu o el Camp Nou sean la sede del partido decisivo, previsto para finales de julio de 2030.
La administración Trump se ha identificado completamente con el objetivo marroquí. Estados Unidos controla la Concacaf (confederación de América del Norte), con sede en Miami y un secretario general estadounidense. Rabat espera obtener al menos cuatro de los cinco votos vinculados a esta entidad en el Consejo de la FIFA, con México como el único país en duda.
El acercamiento a Trump se realizó a través de dos vías: el embajador marroquí en Washington, quien tendría “hilo directo o casi directo” con el Despacho Oval, y las relaciones entre la federación marroquí y la U.S. Soccer.
Marruecos también da por sentados los siete votos de la Confederación Africana de Fútbol en el Consejo, que ya han respaldado su candidatura. Además, espera al menos seis respaldos más de la parte árabe de la Confederación Asiática de Fútbol, aunque Japón aún genera dudas.
En el caso de los tres miembros del Consejo de la FIFA correspondientes a Oceanía, tradicionalmente han votado alineados con los intereses del presidente del momento. Precisamente, explican, porque les abre la puerta a obtener mayores fondos económicos para sus respectivas federaciones. E Infantino no esconde su preferencia marroquí, principalmente por los 150 millones extra de patrocinios que Marruecos habría puesto sobre la mesa para un torneo en el que la FIFA espera obtener cerca de 11.000 millones de beneficios.