La presidenta del Senado, Paulina Núñez (RN), confirmó el calendario para la votación en Sala del proyecto de Reconstrucción Nacional, conocido como la megarreforma. Tras una reunión de comités, se acordó que la trascendental iniciativa será sometida a votación el próximo 15 de julio hasta su total despacho, incluso si ello implica extender la jornada hasta la madrugada.
Núñez detalló que las comisiones tienen plazos ajustados. La Comisión de Medio Ambiente vota la reforma en particular este mismo día, mientras que la de Trabajo lo hará el jueves. La Comisión de Hacienda tendrá su turno la próxima semana, ajustándose a un cronograma «a contrarreloj», según enfatizó la parlamentaria. La fecha de la Cuenta Pública del Congreso esa misma mañana no representa una complejidad para la votación, aseguró.
En este contexto de premura, Núñez instó a los parlamentarios a acelerar la presentación de indicaciones conjuntas o a alcanzar un «protocolo de acuerdo». Su objetivo es «mejorar el proyecto para aquellos que creen que debe ser mejorado» y evitar dilaciones innecesarias, dado que «estamos con el reloj corriendo».
La presidenta del Senado destacó que la mesa política que lideró ha permitido acercar posiciones hasta el momento, y que el diálogo continuará intensamente durante los próximos días. Sin embargo, reconoció que desde un inicio la Comisión de Medio Ambiente presentaba mayores dificultades para llegar a consensos, anticipando que los acuerdos más probables se centrarán en materia tributaria.
Consultada sobre la advertencia del Partido Socialista de recurrir al Tribunal Constitucional (TC) por la megarreforma, Núñez fue clara. Explicó que si la cláusula de invariabilidad permanece en el proyecto tal como llegó desde la Cámara de Diputados, el PS considera que es inconstitucional y, por tanto, se reserva el derecho de impugnarla una vez que la ley sea promulgada.
«Si tenemos un acuerdo en invariabilidad y, por lo tanto, somos capaces desde el Congreso Nacional, desde el Senado, de resolver lo que para algunos puede ser inconstitucional acá, no hay necesidad de ir al Tribunal Constitucional»,
subrayó Núñez. Este llamado refuerza la urgencia de alcanzar consensos internos para validar la iniciativa. Pese al ajustado calendario y la presión de «estar contrarreloj», la senadora se mostró optimista sobre la capacidad del Congreso para resolver las diferencias, afirmando que «no va a ser ni la primera ni la última vez que nos pongamos de acuerdo en el último tiempo del partido». El desafío es grande, con el tiempo apremiando para evitar una posible judicialización de la reforma.