La Municipalidad de Concepción implementó recientemente una campaña de multas para quienes alimenten palomas en la comuna, una medida que ha generado debate entre los residentes. Lejos de ser un acto inofensivo, expertos en salud pública advierten sobre los riesgos asociados a la sobrepoblación de estas aves y la transmisión de diversas enfermedades a los humanos.
La preocupación se centra en la capacidad de las palomas para actuar como reservorios y diseminadores de agentes infecciosos. La médico veterinaria Tania Grant, académica del Departamento de Ciencias Básicas y Morfología de la Universidad Católica de la Santísima Concepción (UCSC), desmiente la idea de que esto sea un mito. Según Grant, “existen enfermedades producidas por hongos, bacterias e incluso parásitos externos que pueden ser transmitidas por las palomas. Entre las más frecuentes se encuentran la psitacosis y la salmonelosis”.
Entre las patologías bacterianas, la psitacosis es causada por la bacteria Chlamydia psittaci, que puede manifestarse con síntomas similares a una gripe. Si no se trata, podría complicarse y derivar en un compromiso pulmonar grave, semejante a una neumonía. Por otro lado, la salmonelosis, provocada por Salmonella Typhimurium, se asocia a cuadros gastrointestinales caracterizados por diarrea y vómitos.
En el ámbito de las infecciones fúngicas, la criptococosis, producida por Cryptococcus neoformans, es una enfermedad de particular preocupación, ya que puede afectar seriamente el sistema nervioso central y causar meningitis. Este riesgo es especialmente alto en personas inmunodeprimidas y adultos mayores. Asimismo, la histoplasmosis, causada por Histoplasma capsulatum, se relaciona principalmente con problemas respiratorios.
Más allá de bacterias y hongos, las palomas también pueden albergar parásitos externos entre sus plumas. Ejemplos de estos son el ácaro rojo (Dermanyssus gallinae) y los piojillos de las aves. Cuando estos parásitos entran en contacto con las personas, pueden provocar reacciones cutáneas como dermatitis, irritación o diversas alergias.
La doctora Grant detalla cómo se produce la transmisión de estas afecciones. “La transmisión de enfermedades entre las palomas y las personas ocurre por vía inhalatoria, ya que en las deposiciones de estas aves se encuentran microorganismos que pueden quedar en distintas superficies, como el suelo, una banca o el pasto”, explica la experta. Una vez secas, estas partículas microscópicas pueden ser levantadas por el aire y el polvo, facilitando su ingreso a las vías respiratorias humanas.
“También, si una persona mantiene un contacto estrecho con el ave, la paloma puede revolotear y, con su propio aleteo, elevar estas partículas, que podrían ingresar al sistema respiratorio”.
La campaña “No Alimentar Palomas” de la Municipalidad de Concepción busca precisamente controlar esta situación. Las multas impuestas oscilan entre 0,1 y 5 UTM, lo que equivale aproximadamente a $7.164 y $358.245, respectivamente. El objetivo es abordar la sobrepoblación de palomas y mitigar los daños sanitarios, medioambientales, al patrimonio urbano e infraestructura pública que esto provoca. “Nos basamos en criterios técnicos y en la normativa vigente, como la Ley de Caza y Pesca, que declara a las palomas como una plaga, y en nuestra ordenanza municipal, que es del año 2024, que sanciona de 0,1 a 5 UTM a quienes alimenten a las palomas, es decir, no es nada nuevo”, afirmó el alcalde Héctor Muñoz. Junto con llamar a no alimentarlas, aseguran que la campaña es educativa y explicaron que se desplegó una campaña informativa.