La mañana de este martes estuvo marcada por la emotiva intervención de Eugenia Araya, una pobladora de la «megatoma» de San Antonio, en la región de Valparaíso. La mujer, visiblemente afectada, apareció en matinales en medio de un desalojo y expresó su angustia y la de su comunidad.
Tras un tenso diálogo con Andrea Aristegui en CHV, Araya compartió su testimonio en Mega, donde encontró un apoyo parcial por parte del periodista José Antonio Neme. Su intervención se centró en denunciar la criminalización que sufren quienes viven en terrenos no regularizados.
Eugenia Araya relató entre lágrimas cómo las autoridades y los medios de comunicación, según ella, estigmatizan a las familias afectadas por los desalojos. Además, lanzó una grave acusación, señalando que una persona, presuntamente dueña del terreno, habría sido quien ofreció y loteó los espacios que hoy están siendo deshabitados a la fuerza.
En este contexto, José Antonio Neme intervino con una reflexión que generó repercusión. El animador de Mucho Gusto manifestó su respaldo a la versión de la pobladora, reconociendo una práctica histórica en las tomas de terrenos.
Es su palabra, le creemos, y es un mecanismo que se ha dado en la historia de las tomas. Los dueños catalizan una toma para luego forzar al Estado a comprar ese terreno en un valor muy superior al avalúo fiscal.
Sin embargo, Neme rápidamente matizó su postura, buscando delimitar el debate y centrarlo en el marco jurídico. «Le creo, pero esta no es una discusión moral, es una discusión legal», enfatizó, estableciendo un claro distingo entre la empatía hacia la situación y la ilegalidad de la ocupación.
Más adelante, cuando Araya hizo un llamado a la acción estatal frente a la escasez de viviendas, el periodista insistió en la necesidad de encontrar soluciones dentro de la ley. Reconoció la magnitud del problema habitacional, pero rechazó la vía ilegal como respuesta.
Yo estoy 250% de acuerdo con usted, es un problema de Estado, pero es insensato que un problema de Estado se solucione con ilegalidad. Ahí hay que encontrar el camino.
La intervención de Neme puso de manifiesto la complejidad del conflicto de las tomas, donde confluyen la necesidad social, las acusaciones de irregularidades en el loteo y la aplicación de la ley. La discusión se mantiene abierta sobre cómo el Estado abordará la crisis habitacional sin validar ocupaciones ilegales, un desafío que persiste en regiones como Valparaíso.