Más de $2.212 millones: Nokia denuncia a ex contador por fraude

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La compañía de telecomunicaciones Nokia ha presentado una querella por el delito de fraude informático contra Raúl Valdebenito Ortiz, quien fuera su contador senior por más de 15 años. La empresa acusa a Valdebenito de haberlos defraudado con una suma superior a los $2.212 millones, desviando fondos a su círculo cercano a través de un esquema sofisticado.

La denuncia, que ingresó al 8° Juzgado de Garantía de Santiago y fue revisada por la Unidad de Investigación de Bío Bío, detalla que Valdebenito realizó múltiples transferencias monetarias a diversas personas durante los últimos cinco años que prestó servicios en la compañía. Entre los beneficiarios se encontraban su entonces pareja y varios de sus familiares.

El entramado fraudulento se articuló aprovechando su posición dentro de la empresa. Raúl Valdebenito era el encargado de gestionar los documentos que requerían aprobación antes de efectuarse los pagos. Además, recurrió a la falsificación, utilizando recortes digitales de las firmas de sus superiores para insertarlas en cheques y vales vista que necesitaban autorización.

El escrito judicial relata que “ejecutó un sofisticado esquema de defraudación sistemática que se extendió por al menos cinco años”, el cual permitió al contador desviar millonarias sumas de dinero de la compañía.

La alarma en Nokia se encendió el 23 de octubre de 2025. El nuevo contador senior, durante la revisión de las cuentas por pagar del tercer trimestre de 2025, identificó inconsistencias. Se trataba de tres transacciones pendientes que previamente estaban bajo la responsabilidad de Valdebenito. Al indagar con la encargada de finanzas, descubrieron que estas transferencias tenían un destinatario inusual: el Estudio Administrativo Pedro Urra EIRL.

Lo llamativo era que esta sociedad no estaba registrada como proveedor de la empresa ni figuraba en su sistema de entidades legales chilenas. Las consultas al equipo legal y a Recursos Humanos tampoco arrojaron resultados, y se confirmó que no correspondían a pagos tributarios. La clave llegó cuando otra contadora reveló que el nombre de la empresa, Pedro Urra EIRL, coincidía con el de la pareja de Valdebenito.

“A partir de dicho descubrimiento se inició una investigación interna que daría cuenta de un esquema fraudulento de pagos a través de falsificaciones materiales e ideológicas con transferencias de origen espurio”, se precisa en la demanda presentada.

La investigación interna exhaustiva incluyó la revisión de correos electrónicos, estados de cuentas bancarias, solicitudes de pago y transacciones. Esto permitió a Nokia establecer que Raúl Valdebenito “implementó y ejecutó un sofisticado esquema de defraudación sistemática”. Aunque se acreditaron los hechos durante los últimos cinco años, existen indicios de que la maniobra pudo haber comenzado incluso antes, en 2017.

El esquema ideado por Valdebenito, y que la compañía logró reconstruir, se dividió en cuatro etapas. Inicialmente, el contador se dedicaba a falsificar las cartas de instrucción bancaria. Es decir, elaboraba documentos privados, como órdenes de transferencia o vales vista, dirigidos al Banco de Chile, donde consignaba como beneficiarios a “personas que no tenían relación comercial con Nokia”.

Entre estos beneficiarios se encontraban Pedro Urra, su entonces pareja, y la empresa de este. También figuran su hermana y la pareja de esta, así como otros familiares de estos últimos. Para conferir una “apariencia de autenticidad” a estos documentos, Valdebenito falsificaba las firmas de los apoderados autorizados de Nokia ante el banco, “estampando el recorte de la firma manual en documentos digitales”. En esencia, copiaba firmas originales y las pegaba en los documentos falsificados.

Con el fin de ocultar la naturaleza de los pagos, Valdebenito utilizaba conceptos variados, tales como “pago demandas abogados”, “finiquito xx”, “servicios legales caso estudio” o “sindicado y estudio”. Una vez confeccionadas las cartas falsificadas, el siguiente paso era cargarlas al Banco de Chile. La entidad bancaria, por su parte, verificaba que las firmas parecieran “aparentemente auténticas” y procedía a ejecutar los pagos mediante cheques o vales vista.

Los dineros llegaban a la cuenta de Nokia, momento en que entraba en juego la tercera fase del plan. Valdebenito instruía a contabilidad para que las transacciones fueran registradas en la cuenta de “cuentas por pagar”, proporcionándole un margen para sus operaciones fraudulentas.

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