La victoria de Andy Burnham en la elección parcial por el escaño parlamentario de Makerfield ha puesto en una posición delicada al primer ministro Keir Starmer. Analistas británicos ya habían advertido sobre las posibles repercusiones de un triunfo de Burnham, quien ahora podría desafiar a Starmer por el liderazgo del Partido Laborista y, potencialmente, por el cargo de primer ministro.
Ante este escenario, varios miembros del gabinete laborista han solicitado la renuncia de Starmer. La ministra de Transportes, Heidi Alexander, habría sido la primera en expresarle a Starmer en privado la necesidad de establecer un “calendario” para su dimisión, argumentando que su apartarse del cargo beneficiaría al partido y al país. Medios como la BBC y The Times han recogido estas informaciones.
Se suma a esta petición la supuesta intervención del ministro de Energía, Ed Miliband, y la ministra del Interior, Shabana Mahmood, quienes habrían sugerido a Starmer facilitar una “transición ordenada” del liderazgo. Un ministro no identificado, citado por The Times, aseguró que otros miembros del gabinete estarían dispuestos a dimitir en bloque si Starmer no renuncia voluntariamente.
Esta presión se intensifica tras una serie de renuncias importantes en el gobierno de Starmer en el último mes, incluyendo las de Wes Streeting (Sanidad) y John Healey (Defensa), además de otros cinco secretarios de Estado. Starmer ha mantenido reuniones para defender su permanencia en el cargo, pero la victoria de Burnham en Makerfield ha disparado las exigencias de dimisión.
El triunfo de Burnham en las elecciones parciales le otorga un escaño en la Cámara de los Comunes, requisito indispensable para poder lanzar un desafío formal a Starmer por la dirección del Partido Laborista. Para activar este mecanismo, Burnham necesita el respaldo de al menos el 20% de los diputados laboristas, es decir, 81 legisladores. Según el sitio web LabourList, afín al partido, Burnham ya habría conseguido este apoyo, incluyendo el de algunos ministros del gabinete actual de Starmer.