A pesar del reciente acuerdo de tregua firmado entre Teherán y Washington, el tránsito marítimo por el estrecho de Ormuz seguirá estando bajo el estricto control de las autoridades iraníes. La Autoridad del Golfo del Estrecho Pérsico (PGSA), una entidad establecida por el gobierno de Irán para regular esta estratégica vía fluvial, comunicó que todas las embarcaciones comerciales que deseen transitar por la zona deberán continuar notificando sus operaciones y obteniendo la autorización correspondiente.
La medida fue ratificada mediante un documento oficial emitido tras la suscripción del Memorando de Entendimiento de Islamabad. El organismo regulador especificó que los solicitantes de tránsito deberán cumplir rigurosamente con los trámites estipulados en los plazos definidos. Para obtener la autorización de navegación, las navieras tienen la obligación de consignar información sensible, incluyendo el nombre de la embarcación, el tipo exacto de mercancía que transporta y el número IMO, que es el registro identificador único administrado por la Organización Marítima Internacional (OMI).
El proceso de postulación impone condiciones legales extraordinarias para los operadores internacionales. Al firmar el formulario, las empresas navieras aceptan sin reservas los términos del permiso. Adicionalmente, el documento establece una cláusula de renuncia irrevocable:
«a cualquier derecho a objetar, impugnar o cuestionar las decisiones de PGSA con respecto al permiso, la aplicación de las normas de paso o la vigencia de la póliza de seguro, tanto ahora como en el futuro».
A las exigencias burocráticas se suman estrictos protocolos de seguridad operacional debido al peligro latente en el área. Las autoridades iraníes indicaron que la presencia de zonas con minas activas hace obligatorio coordinar la ruta de navegación y el itinerario exacto de cada buque con antelación. La PGSA advirtió de manera explícita que cualquier colisión o incidente derivado de la omisión de esta norma recaerá bajo la total responsabilidad económica y legal del propietario del barco.
Esta serie de exigencias se hace pública apenas días después de que el mandatario iraní, Masud Pezeshkian, y su homólogo estadounidense, Donald Trump, firmaran un memorando el pasado miércoles. El acuerdo bilateral contemplaba una ventana de 60 días de libre y seguro tránsito comercial para los buques a través del estrecho, acompañada por el levantamiento inmediato del bloqueo de puertos y navíos iraníes por parte de Washington. El anuncio del pacto generó un incremento inmediato del tráfico marítimo, registrando el paso de 25 barcos mercantes el día jueves.
Según reportó la consultora especializada AXSMarine, este flujo representa el pico diario de actividad más alto en los últimos dos meses, una marca que no se observaba desde el 18 de abril, fecha en que otra breve apertura comercial se cerró rápidamente de forma unilateral. El actual régimen de permisos obligatorios de Irán plantea interrogantes inmediatas sobre si esta nueva vía de transporte global logrará mantenerse estable o si las férreas condiciones de Teherán disuadirán nuevamente el flujo marítimo internacional.