En una reciente intervención en Radio Duna, el nuevo presidente de la Democracia Cristiana (DC), el diputado Álvaro Ortiz, expresó su profunda preocupación ante los actuales embargos a deudores del Crédito con Aval del Estado (CAE). El parlamentario instó a la Tesorería General de la República (TGR) a implementar mayor flexibilidad y permitir una última instancia de negociación para que las personas puedan regularizar sus compromisos financieros.
¿Es el embargo la herramienta adecuada frente a la crisis del CAE? Para Ortiz, aunque reconoce que la deuda debe ser cancelada, el método actual resulta excesivo.
Más allá de que lo puedan hacer por ley, llegar y sacar todas las platas del esfuerzo de personas que son deudoras del CAE, porque esa deuda no se puede desconocer, creo que no es la forma. Seamos un poco más flexibles, primero porque la deuda se tiene que pagar. Jamás hemos dicho que no se tiene que pagar. Se tiene que pagar, pero que exista la última posibilidad de que lo puedan hacer con un acuerdo de pago con la Tesorería.
El impacto de las promesas políticas en la morosidad
El timonel de la DC analizó también el origen del problema de impago, señalando directamente las expectativas creadas durante la administración del expresidente Gabriel Boric respecto a una eventual condonación. Según el diputado, muchas personas creyeron que el cobro nunca se ejecutaría, lo que derivó en la actual situación de embargos bancarios y de cuentas.
“Varias personas dijeron ‘esto nunca me lo van a cobrar, nunca me van a embargar las cuentas, esto va a pasar’, y ocurrió lo contrario”, sentenció el legislador, aunque reiteró que el problema central reside en la ejecución de los cobros por parte del Estado.
La postura de la DC ante el gobierno de Kast
Estas declaraciones se producen en el marco del inicio del nuevo periodo de Álvaro Ortiz al mando de la colectividad para el ciclo 2026-2028. El parlamentario aprovechó la instancia para clarificar cómo se posicionará el partido frente al gobierno del presidente José Antonio Kast.
Ortiz definió a su partido como una “oposición responsable”, descartando una actitud obstruccionista. Como ejemplo, mencionó el apoyo a iniciativas como el proyecto Escuelas Protegidas, contrastándolo con el rechazo a medidas que, a su juicio, benefician exclusivamente al 1% más rico del país. Ante la caída en el respaldo ciudadano que ha experimentado el actual Ejecutivo, el rol de la DC apunta a mantener un equilibrio entre la fiscalización y la viabilidad de políticas públicas, dejando abierta la interrogante sobre cómo evolucionarán estas tensiones en el futuro próximo.