Una profunda molestia instalaron los contratistas forestales en la región del Bío Bío, luego de que el ministro de Seguridad, Martín Arrau, realizara una visita a la zona sin considerar a la asociación gremial en sus reuniones con víctimas de violencia. La agrupación exige un rol activo en las conversaciones para abordar una crisis que consideran histórica.
René Muñoz, gerente de la asociación, señaló que la problemática requiere atención directa desde el nivel central. Según detalló, el sector vive una situación de abandono estatal que se arrastra desde el año 1997, fecha en que comenzaron los ataques incendiarios en la Macrozona Sur.
Necesitamos que el Estado no nos deje abandonados, como ha sido hasta la fecha. Llevamos 27 años en este tema de la violencia y creemos que nos merecemos un sitio en el lugar en el que se converse respecto a esto.
Por su parte, el delegado presidencial, Julio Anativia, confirmó que ni él ni el seremi de seguridad han sostenido encuentros con los contratistas. La autoridad reconoció que el tiempo no permitió coordinar todas las audiencias, asegurando que buscarán las instancias necesarias para retomar el diálogo con el ministro Arrau o a través de la delegación local.
“Si hubo alguna persona en particular o gremio que, por razones de tiempo, no se haya alcanzado a reunir, esto se va a conversar con ellos y vamos a planificar la mejor manera de poder tener alguna instancia”, afirmó Anativia. No obstante, los contratistas mantienen su postura: quieren interlocución directa con el nivel central y han descartado formalmente su intención de negociar con el seremi de la cartera, Richard Soto.
El conflicto permanece abierto y sin una fecha concreta para una mesa de trabajo formal. La expectativa de los contratistas forestales sigue puesta en ser recibidos por el ministro, esperando que esta vez su experiencia de 27 años frente a la violencia sea escuchada en el diseño de las nuevas medidas de seguridad.