Extorsión y control criminal en Bellavista
La Operación Tokio ha permitido desvelar una compleja estructura delictiva vinculada al Tren de Aragua en Chile. La organización no solo exigía pagos periódicos, sino que implementó un sistema de amenazas que incluía secuestros y homicidios para garantizar el control sobre el Barrio Bellavista.
Según declaraciones recogidas por Reportajes T13, uno de los empresarios afectados denunció que la banda puso precio a su vida. La víctima relató que circuló un mensaje ofreciendo $10 millones a cualquier persona que lograra secuestrarlo y entregarlo a los criminales, ya sea para torturarlo, despojarlo de sus bienes o quitarle la vida.
El modus operandi de la banda
De acuerdo con los antecedentes recopilados por la PDI y la Fiscalía, el grupo cobraba vacunas a discotecas, fiestas clandestinas y productores de eventos nocturnos. El principal operador identificado es Jeffrey Jesús Miranda Pinto, alias «Yefri», quien, pese a haber abandonado el país en 2024, continuaría coordinando estas extorsiones a distancia.
Las exigencias económicas eran implacables: los pagos requeridos a algunos locatarios de Bellavista superaban los $500 mil semanales. Quienes se negaban a cumplir con estas cuotas sufrían amedrentamientos que incluían mensajes intimidatorios, videos de violencia explícita y ataques armados directos.
Casos de violencia y desplazamiento
La investigación destaca la historia de una mujer conocida como «La Musa», organizadora de eventos en San Ramón. Tras oponerse a las extorsiones, desconocidos dispararon contra su vivienda, dejando claro que el Tren de Aragua buscaba forzarla a cesar sus actividades o entregar el control de su propiedad.
Tania Gajardo, subdirectora de Crimen Organizado de la Fiscalía Nacional, explicó que la banda aplicaba un modelo de desplazamiento de locatarios. En este esquema, el grupo criminal tomaba el control del local durante noches específicas, dejando al dueño original solo con una parte mínima de las ganancias mientras ellos se apropiaban de la mayor porción del negocio. La red, desarticulada tras la Operación Tokio, operaba mediante un complejo sistema de lavado de dinero y explotación sexual que afectó diversos sectores de la bohemia santiaguina.