Un caso de justicia por mano propia —o un ajuste de cuentas letal— remece al sistema penitenciario de Inglaterra. Kyle Bevan, de 33 años, quien cumplía una condena de cadena perpetua por el asesinato de su hijastra de dos años, fue ejecutado al interior de su celda en un ataque que duró apenas cuatro minutos y medio.
Detalles del ataque en prisión
El crimen ocurrió en noviembre de 2025, pero los detalles más crudos salieron a la luz recientemente durante el inicio del juicio contra los tres acusados: Mark Fellows (45), David Taylor (64) y Lee Newell (57). Según se expuso en la audiencia, el trío siguió a Bevan hasta su celda y, en un lapso inferior a cinco minutos, le propinaron 30 puñaladas con al menos un arma blanca.
Las heridas fatales se concentraron en el pecho y el abdomen de la víctima. Lo más inquietante para los investigadores fue la actitud de los perpetradores tras el ataque: los testigos declararon que los tres hombres abandonaron la escena con una expresión de satisfacción, como si hubieran completado una «misión cumplida».
La escena y los antecedentes
A la mañana siguiente del ataque, el cuerpo de Kyle Bevan fue hallado en su celda. Los victimarios lo habían dispuesto de tal manera que, a simple vista, parecía que el recluso simplemente estaba durmiendo, aunque en realidad había muerto desangrado producto de la agresión.
El fiscal del caso señaló que los tres hombres participaron del asesinato y que, incluso, habían salido de la celda con una expresión de satisfacción, como de “misión cumplida”.
El sistema judicial británico enfrenta ahora el desafío de esclarecer por qué ocurrió este ataque. Se informó que Bevan se caracterizaba por ser una persona reservada y no se conocían conflictos previos entre él y los tres acusados. El recluso cumplía una pena mínima de 28 años por la muerte de Lola James, la pequeña que sufrió lesiones cerebrales «catastróficas» tras ser golpeada en su hogar en 2020.
¿Cómo responderá el sistema penitenciario británico ante una falla de seguridad de esta magnitud? El juicio contra Fellows, Taylor y Newell continuará en las próximas semanas, donde se espera que se presenten nuevas pruebas sobre la planificación y ejecución de este violento homicidio que ha puesto en duda los protocolos de control interno en las cárceles del Reino Unido.