La relación entre Rusia y Armenia atraviesa un momento crítico. Las autoridades rusas han optado por no reconocer todavía el triunfo electoral del partido Contrato Civil, liderado por el primer ministro Nikol Pashinián, tras los comicios legislativos celebrados el pasado domingo.
¿Por qué Moscú mantiene esta postura? El portavoz del Kremlin, Dmitry Peskov, citó la existencia de diversas irregularidades durante el proceso. Según declaraciones recogidas por la agencia TASS, el funcionario afirmó: “Hubo muchas cosas que no quedaron claras. Hemos visto muchos informes de irregularidades”. Debido a esto, Rusia ha confirmado que esperará la publicación de los resultados oficiales definitivos, programada para este 14 de junio.
Resultados y el trasfondo de la tensión
Los datos preliminares difundidos el lunes por la Comisión Electoral Central de Armenia otorgan al partido de Pashinián un 49,82% de los votos, lo que le permitiría formar gobierno en solitario. Por su parte, la principal fuerza opositora, Armenia Fuerte, encabezada por el empresario ruso-armenio Samvel Karapetián, alcanzó un 23,28%.
Desde la diplomacia rusa, la postura ha sido tajante. María Zajárova, portavoz del ministerio de Exteriores de Rusia, señaló que la votación ocurrió en un marco de “presiones sin precedentes” sobre la oposición y acusó una supuesta “injerencia de Occidente”.
“Toda la campaña electoral y el proceso de votación se llevaron a cabo en un contexto de fuerte represión contra los partidos y movimientos opositores, sus activistas y partidarios, por parte de las autoridades armenias”, declaró Zajárova.
Un acercamiento europeo bajo la lupa
Este conflicto electoral se desarrolla mientras Ereván intensifica su giro hacia Europa. El país del Cáucaso ya ha congelado su participación en la OTSC, la alianza militar liderada por Rusia, como respuesta a la falta de apoyo de Moscú durante el enfrentamiento con Azerbaiyán en 2023 por Nagorno Karabaj.
Medios como Europa Press han reportado que el Kremlin denuncia una “persecución” contra grupos políticos locales que abogan por abandonar las aspiraciones de adhesión a la UE y, en su lugar, fortalecer los lazos históricos con Rusia. Con los resultados oficiales pendientes para el 14 de junio, queda por ver cómo afectará esta disputa diplomática la estabilidad interna de Armenia y su futuro frente a la influencia de Moscú y Bruselas.