La denominada Operación Tokio ha dejado al descubierto nuevos antecedentes sobre la infiltración del Tren de Aragua en territorio nacional. En el centro de la polémica se encuentra Rossana Magdalena Blanco Blanco, ejecutiva de BancoEstado de 45 años, quien fue formalizada el pasado domingo junto a otras 17 personas por su presunta participación en el blanqueo de más de $75 mil millones.
Tras ser enviada a prisión preventiva, han salido a la luz chats que sugieren un rol mucho más activo en la organización criminal de lo que se pensaba inicialmente. Según declaró el fiscal Héctor Barros a Chilevisión, la mujer “estaba relacionada con las extorsiones y con los espectáculos nocturnos, donde extorsionaban a los demás comerciantes”.
El rol logístico y la red de extorsión
Un informe policial fechado el 7 de junio y difundido por Ex-Ante detalla que las funciones de Rossana Blanco estaban asociadas al “manejo directivo y logístico de las fiestas y eventos” en coordinación directa con el líder de la banda. La mujer operaba en conjunto con su pareja, Joel David Díaz, cobrando impuestos ilegales a los dueños de locales nocturnos bajo la amenaza de balaceras si se negaban a pagar.
Los registros digitales, específicamente conversaciones de WhatsApp del 25 de marzo de 2026, muestran cómo la pareja gestionaba el cobro a quienes se rehusaban a cancelar estas sumas.
“Métele casquillo a Yefri para que les cobre más”
, fue el mensaje enviado por Blanco a su pareja, con el objetivo de presionar al líder de la estructura, conocido como Jefrey, para aumentar las tarifas tras un desacuerdo comercial.
La cadena de mando y las pruebas
La fiscalía sostiene que ambos se convirtieron en un punto focal e imprescindible dentro de la cadena de mando delictiva. En los diálogos, Joel David Díaz intentaba moderar la comunicación expresando: “Hay que hacerlo bien, mami, para que se lea bien y se entienda bien”, a lo que la ejecutiva respondió que enviaría la información detallada para coordinar los cobros.
El caso sigue bajo investigación, con la fiscalía centrada en desarticular cómo esta red utilizaba el miedo para controlar la vida nocturna. Mientras tanto, la defensa y los tribunales deberán determinar el alcance total de la responsabilidad de la funcionaria bancaria en los ilícitos de una de las organizaciones más peligrosas que opera actualmente en el país.