Un impactante caso de violencia escolar sacudió a Rancagua el pasado 20 de mayo, cuando un estudiante resultó gravemente herido tras ser apuñalado a la salida de su colegio. La víctima intentó defender a un compañero que estaba siendo increpado por tres sujetos armados, quienes no pertenecían a la comunidad educativa.
Planificación y el origen del conflicto
La investigación liderada por la Fiscalía de O’Higgins y la PDI reveló que el ataque no fue fortuito. Los agresores llegaron en scooters eléctricos hasta las cercanías del establecimiento y esperaron cerca de una hora, conociendo perfectamente los horarios de salida y la ubicación del alumno objetivo. El motivo del conflicto se originó semanas antes por una supuesta mirada de la víctima hacia la polola de uno de los atacantes, estudiante del mismo recinto.
Detalles de la agresión
El estudiante herido relató el crudo momento del ataque: «Yo voy para corretearlo, sacarlos de ahí, y no me di cuenta en qué momento, pero me llega la puñalada. Sentí un combo, no sentí nada». El joven sufrió heridas de extrema gravedad: «Pudo haber sido mucho más grave, me perforó el pulmón y el estómago».
Identidad de los atacantes y medidas judiciales
La fiscalía determinó que existía una planificación previa, respaldada por mensajes de texto donde uno de los agresores advertía: «Lo voy a quebrar al cochino ctm». Los imputados fueron identificados como Julio Silva Riquelme (19) y Bayron Vergara Hevia (20). Ambos se encuentran actualmente en prisión preventiva por el delito de homicidio frustrado.
«No es normal que lleguen sujetos armados con cuchillos a esperar a un alumno de tercero medio porque tuvieron un intercambio de miradas y un intercambio de garabatos», afirmó el fiscal de Alta Complejidad, Carlos Fuentes.
El nivel de agresividad fue tal que, incluso tras ser detenido y esposado, uno de los sujetos fue captado filmándose dentro de la patrulla policial, amenazando con «cobrar uno por uno». Este hecho ha encendido las alarmas sobre el aumento de la violencia en el entorno escolar y la peligrosidad de individuos externos que irrumpen en las comunidades educativas.