Una elección decisiva bajo crisis política
Este domingo, Perú encara una segunda vuelta electoral marcada por una profunda crisis política, caracterizada por una inestabilidad que ha visto pasar a ocho mandatarios en la última década. La ciudadanía definirá al presidente para el periodo 2026-2031 en una reñida competencia entre Keiko Fujimori, líder de Fuerza Popular, y el congresista Roberto Sánchez, de Juntos por el Perú. Las encuestas finales indican que la diferencia entre ambos candidatos se mantiene dentro del margen de error.
Keiko Fujimori: La cuarta carrera hacia el poder
Keiko Sofia Fujimori Higushi, de 51 años y nacida en Lima, busca llegar al Palacio Pizarro por cuarta oportunidad. La hija mayor del fallecido expresidente Alberto Fujimori fue primera dama en 1994, tras la separación de sus padres. Su trayectoria política se consolidó en 2005 cuando, viviendo en Estados Unidos, su padre le pidió liderar el fujimorismo.
A pesar de su éxito al pasar a segunda vuelta en todas sus participaciones presidenciales, Fujimori ha enfrentado serios problemas judiciales. Estuvo en prisión preventiva entre octubre de 2018 y noviembre de 2019, acusada de lavado de activos en casos vinculados a la constructora brasileña Odebrecht.
Roberto Sánchez: El heredero del simbolismo de Castillo
Roberto Helbert Sánchez Palomino, de 57 años y oriundo de Huaral, es psicólogo de la Universidad Nacional Mayor de San Marcos con un magíster en Políticas Sociales de la PUC. Su carrera política dio un salto en 2021 cuando obtuvo un 6,58% de los votos para llegar al Congreso.
Como ministro de Comercio Exterior y Turismo del expresidente Pedro Castillo, Sánchez fue el único miembro del gabinete que resistió los constantes cambios ministeriales. Durante su actual campaña, ha reivindicado la figura del detenido exmandatario, utilizando incluso el característico sombrero de Castillo para conectar con el electorado del sur andino. Además, ha mostrado apoyo a Evo Morales, viajando a Bolivia en dos ocasiones durante 2025 para participar en actos en su defensa.
Frentes judiciales abiertos
La sombra de la justicia persigue a ambos aspirantes. Mientras Fujimori arrastra investigaciones pasadas, Sánchez enfrenta una solicitud fiscal de 5 años y 4 meses de prisión. Se le acusa de un presunto falseamiento de información sobre aportes partidarios ante la Oficina Nacional de Procesos Electorales, lo que también implicaría una inhabilitación indefinida para presidir su partido.