El fin de la permanencia de Pakarati
El Gobierno de Gabriel Boric finalmente solicitó la dimisión de Manahi Pakarati, exembajadora en Nueva Zelanda, quien ocupaba un rol en la Cancillería. La decisión marca el término de su vínculo con la División de las Culturas, las Artes, el Patrimonio y la Diplomacia Pública (Dirac), unidad donde fue reubicada apenas un mes después de su salida del cargo diplomático en el extranjero.
Cronología de una salida cuestionada
Pakarati fue removida de su puesto en la embajada de Nueva Zelanda el pasado 6 de enero. Pese a la gravedad de los hechos, el 1 de febrero fue trasladada a la Dirac como asesora. Esta maniobra administrativa generó un profundo malestar en los círculos diplomáticos, principalmente porque mantuvo su título de embajadora, una distinción que requiere explícitamente la confianza directa del Presidente de la República.
Motivos de la controversia
La tensión se originó por sus declaraciones públicas sobre la autonomía de Isla de Pascua, específicamente al abogar por un “autogobierno” en Rapa Nui, lo cual fue calificado como una postura incompatible con su función diplomática. Esta situación se sumó a un clima interno complejo, donde figuras como el biministro Alvarado han criticado recientemente la falta de respeto a las reglas básicas en el debate público, señalando ejemplos como los afiches del Partido Socialista.
El rol de la Dirac
La División de las Culturas, las Artes, el Patrimonio y la Diplomacia Pública (Dirac) ha funcionado históricamente como un destino para diversas autoridades que dejan cargos de alta exposición dentro de la Cancillería. Sin embargo, la permanencia de Pakarati en este servicio exterior fue duramente cuestionada, forzando finalmente al Gobierno a solicitar su salida definitiva esta semana, cerrando así un capítulo que incomodaba profundamente a la administración central.