La empresa Innapel oficializó su entrada a un proceso de liquidación voluntaria, marcando el fin de sus operaciones tras verse superada por una crisis financiera y operativa que se tornó insostenible en los últimos meses. La compañía comunicó formalmente esta decisión a sus clientes, proveedores y colaboradores, admitiendo que los intentos por revertir el escenario económico no dieron los resultados esperados ante las adversidades del mercado.
¿Por qué Innapel no pudo continuar operando? Según el análisis entregado por la propia firma, el negocio se volvió inviable debido a factores críticos que golpearon duramente a toda la industria forestal. El principal detonante fue la drástica caída en el abastecimiento de materia prima, una problemática derivada directamente del cierre de cerca de 200 aserraderos durante el último año.
Incendios y alzas de costos: las causas del colapso
La compañía detalló que la pérdida de extensas superficies forestales, producto de los devastadores incendios, generó una reducción del 40% en el suministro esencial para mantener su funcionamiento. A este problema de logística y recursos se sumó un factor financiero determinante: el incremento sostenido en los costos de la energía eléctrica y otros insumos operativos, los cuales profundizaron el estado de insolvencia de la empresa.
Frente a este complejo panorama, la administración de Innapel optó por la liquidación voluntaria como la vía para responder ante sus acreedores bajo el marco legal vigente. Actualmente, la organización se encuentra en la etapa de consolidación de la información crediticia para facilitar los trámites de quienes se vieron afectados por esta medida.
La empresa manifestó su profundo pesar por las consecuencias de esta decisión, reconociendo el impacto que tendrá en clientes, proveedores y trabajadores, al tiempo que agradeció la confianza depositada durante sus años de funcionamiento.
En el corto plazo, Innapel se ha comprometido a entregar directrices adicionales a los involucrados sobre los pasos a seguir para participar del proceso como acreedores. La incertidumbre persiste entre los colaboradores, mientras el sector forestal observa con preocupación cómo la escasez de materia prima continúa presionando los márgenes de las empresas supervivientes.