En la antesala de la Cuenta Pública, el Presidente de la República, José Antonio Kast, marcó un tono firme respecto al futuro de la megarreforma, conocida también como Ley Miscelánea. El mandatario fue enfático al señalar que, si bien el objetivo es alcanzar un entendimiento con las oposiciones, existe la posibilidad real de avanzar con el proyecto mediante una aprobación por un solo voto, argumentando que “Chile no puede esperar”.
El Ejecutivo ha fijado el mes de julio como el plazo límite para que la Ley de Reconstrucción retorne desde el Senado a la Cámara. Ante este escenario, el Gobierno descartó cambios en la reducción del impuesto corporativo —que se mantendría en un 25% en lugar de un 23%— y rechazó de plano cualquier propuesta que implique crear nuevos tributos para las personas de mayores ingresos.
Tensión por el rol del ministro Quiroz
Uno de los puntos críticos que impide destrabar las conversaciones es la figura del ministro Jorge Quiroz. Desde la oposición, diversos parlamentarios han insistido en que el titular de Hacienda debe cumplir un rol secundario, prefiriendo negociar directamente con los ministros José García Ruminot y Claudio Alvarado.
La senadora y presidenta del Partido Socialista, Paulina Vodanovic, criticó duramente esta dualidad en el Ejecutivo.
Yo espero que haya un cambio de tono, que además se pongan de acuerdo, porque la verdad es que se pone mucho el énfasis en quienes estamos hoy día en la oposición, pero las dos almas que tiene el Gobierno, esta alma de Alvarado y García, y por otro lado de Quiroz, que corrige la plana y que parece no entender el escenario político actual, no cambia.
Diferencias sobre el acuerdo político
La presidenta del Senado, Paulina Núñez (RN), mantiene una postura distinta a la del Ejecutivo, abogando por un debate técnico y profundo. Núñez sostiene que existen los 26 votos necesarios para una aprobación general, pero insiste en la necesidad de un acuerdo transversal que nazca del diálogo. Por otro lado, figuras como el senador DC Iván Flores plantean dudas sobre la viabilidad financiera de la propuesta, exigiendo que el Gobierno presente una postura única antes de sentarse a la mesa.
En la misma línea, el senador PPD Ricardo Celis respaldó la idea de que los ministros Alvarado y García conduzcan el proceso, argumentando que se requiere mayor sensibilidad respecto al impacto regional y familiar de la reforma. En contraparte, el vicepresidente y senador UDI, Iván Moreira, mantiene su respaldo total a la gestión de Quiroz y se muestra optimista sobre un acuerdo político inminente.
Actualmente, el Ejecutivo se encuentra en una encrucijada: mantener la presión con la amenaza de una votación ajustada o ceder espacio a los ministros políticos para facilitar una negociación que aún no logra consenso total. ¿Logrará el Gobierno alinear sus propias filas antes de llegar al Senado?