La cadena canadiense Blue Diamond, posicionada como la tercera mayor operadora hotelera extranjera en Cuba por número de instalaciones, se prepara para abandonar totalmente la isla. Aunque la compañía no ha oficializado la decisión, diversos medios estatales han confirmado que el cese de operaciones es inminente debido a la asfixiante crisis económica, la caída en la demanda turística y la falta de perspectivas positivas para el sector en el país.
La empresa, que se había destacado por expandir su presencia recientemente, gestionaba cerca de 15 establecimientos bajo marcas como Royalton, Memories, Starfish, Mystique y Resonance. Estos hoteles se concentraban principalmente en polos turísticos estratégicos como La Habana, Varadero y Cayo Largo del Sur.
El efecto del bloqueo y las sanciones de EE.UU.
La salida de Blue Diamond no ocurre de forma aislada. Desde febrero, la hotelera ya venía reduciendo sus actividades ante el bloqueo petrolero impuesto por Estados Unidos, el cual obligó a una reorganización energética en la isla. La crisis se agravó cuando aerolíneas canadienses, incluyendo a Sunwing Airlines —firma hermana de Blue Diamond Resorts—, suspendieron rutas por la escasez crítica de combustible.
Un punto de inflexión clave es el próximo 5 de junio, fecha límite impuesta por Washington para que empresas extranjeras corten vínculos comerciales con el conglomerado militar cubano Gaesa. Esta directriz, basada en la Orden Ejecutiva 14404, ha forzado a grandes actores, como la minera canadiense Sherritt, a replantear o cerrar sus operaciones en el país.
¿Qué pasará con el turismo en Cuba?
El panorama para el sector hotelero es complejo. Mientras Blue Diamond se retira, gigantes como las españolas Melia, con 35 hoteles, e Iberostar, con 18, mantienen presencia sin cambios anunciados por ahora. Sin embargo, la dependencia de Canadá es total: históricamente, el país norteamericano representaba el 40% de los turistas extranjeros en 2025, una cifra que ha colapsado este año.
Con el turismo como motor económico histórico de Cuba en crisis desde la pandemia, la salida de un actor de este calibre plantea una interrogante mayor sobre el futuro de la inversión extranjera en la isla: ¿Podrá la industria resistir bajo la presión combinada de la escasez interna y la creciente rigurosidad de las sanciones internacionales?