El pasado familiar del ministro de Hacienda de José Antonio Kast, Jorge Quiroz, revela matices inesperados. Según una reciente publicación de Vergara 240, medio de la Universidad Diego Portales, el economista creció en un hogar profundamente marcado por la política y una clara tendencia de izquierda que, hasta ahora, no había sido abordada con este nivel de detalle.
Raíces académicas y militancia
Sus padres, Óscar Quiroz y Elisa Castro, fueron destacados académicos que sufrieron la exoneración de sus cargos durante la dictadura de Augusto Pinochet. Óscar Quiroz, reconocido lingüista y exrector de la Universidad de Playa Ancha, siempre se identificó como un hombre de izquierda. Aunque no tuvo una militancia formal, su trayectoria fue clara para su entorno, llegando incluso a grabar un video de apoyo a un candidato del Partido Socialista en el año 2017, antes de fallecer hace dos años.
Por su parte, Elisa Castro tuvo un paso activo por la política partidista. Militó en la Democracia Cristiana y, posteriormente, durante siete años fue militante del Partido Comunista hasta el quiebre institucional ocurrido en 1973.
Vigilancia y resistencia en Villa Alemana
Tras el golpe de Estado, la familia Quiroz Castro fue objeto de vigilancia, hostigamiento y miedo. El contexto era crítico: familiares y colegas cercanos fueron recluidos en el Buque Lebu, la prisión flotante que funcionó como centro de detención y tortura frente a las costas de Valparaíso. En ese escenario, Elisa recuerda que su esposo, Óscar, arriesgó su integridad para interceder por la libertad de un colega comunista que había sido detenido.
La infancia del actual ministro transcurrió en la Villa Magisterio de Villa Alemana, sector reconocido en la década de los 80 por su activa oposición al régimen militar. Allí, Jorge Quiroz colaboraba en las peñas culturales organizadas por su hermana, María Elisa, donde incluso se realizó el estreno de la Cueca Sola, emblema de la lucha por los detenidos desaparecidos.
Inculcamos a nuestros hijos rechazar la uniformidad de pensamiento, porque eso termina llevando al nacionalismo o a formas de controlar el pensamiento. Y ahí aprendimos que, aunque éramos todos Quiroz Castro, veíamos la vida de manera distinta y no teníamos por qué pensar igual.
Elisa Castro explica que en la mesa familiar el debate era constante. Esa premisa de no aceptar una visión única sobre la realidad parece ser un pilar en la formación del economista. Mientras Jorge Quiroz ejerce como una de las figuras más fuertes en el equipo de José Antonio Kast, su historia personal plantea interrogantes sobre cómo este legado de resistencia y debate intelectual influye en su gestión actual. ¿Es esta herencia política un factor que moldea su pragmatismo frente a los desafíos económicos del país? El tiempo y su desempeño en el cargo seguirán siendo los principales indicadores para entender esta dualidad.