La región de Los Lagos enfrenta un duro escenario financiero tras la ratificación del recorte fiscal del 3% anunciado por el Gobierno de José Antonio Kast. Esta medida, que afecta a todas las entidades bajo la Ley de Presupuesto, obligó al Consejo Regional (CORE) a definir dónde aplicar una reducción de recursos por un total de 3.710 millones de pesos. En una votación clave, se determinó que la línea de transporte será el área damnificada por este ajuste, buscando mitigar el impacto global en el presupuesto regional.
La disputa política tras el ajuste presupuestario
El debate en el pleno del Consejo Regional dejó en evidencia una profunda división sobre cómo enfrentar las instrucciones del nivel central. Mientras que 12 consejeros (60%) votaron a favor de la medida, 5 se abstuvieron y 3 rechazaron la propuesta. El gobernador Alejandro Santana defendió la votación local argumentando que era imperativo que la decisión se tomara en la zona, evitando así dejar la facultad de elección a criterio de la DIPRES.
Por su parte, la consejera Yasna Vásquez explicó que la selección del área de transporte fue el resultado de un análisis técnico previo, diseñado para que el recorte tuviera el menor impacto posible en el funcionamiento regional. Una postura similar adoptó el consejero oficialista Eduardo Parada, quien evitó el término “recorte” y prefirió calificar la medida como un “ajuste” derivado de las condiciones económicas recibidas por la actual administración.
Críticas a la falta de rechazo político
No todos los actores en el CORE quedaron conformes con el resultado. El consejero Francisco Reyes fue uno de los más críticos, lamentando que el consejo desperdiciara la oportunidad de enviar una señal política potente desde la región hacia el Gobierno central. Reyes argumentó que la región debió dejar claro que no está dispuesta a aceptar estos recortes, especialmente en un contexto donde el debate público se centra en rebajas tributarias que, a su juicio, favorecerían a los sectores de mayores ingresos del país.
El consenso entre los distintos sectores fue que, independientemente de la necesidad técnica, una política pública basada en recortes permanentes constituye un retroceso significativo para la descentralización en Chile. Actualmente, la medida se encuentra en etapa de implementación, dejando a la incertidumbre la capacidad del sector transporte para absorber esta reducción presupuestaria sin afectar la calidad de los servicios en la región de Los Lagos. ¿Lograrán las regiones proteger sus presupuestos ante futuros ajustes desde Santiago o se mantendrá esta tendencia centralista en el gasto público?