A pocos días de que comience Roland Garros, el tenista serbio Novak Djokovic sorprendió al mundo del deporte tras confirmar a su compatriota Viktor Troicki como su nuevo entrenador. El anuncio, realizado a través de la cuenta oficial de Instagram del ganador de 25 Grand Slam, marca una nueva etapa en su preparación técnica de cara al segundo torneo grande de la temporada.
La elección de Viktor Troicki no es casual, ya que ambos mantienen un vínculo estrecho al haber compartido equipo en la Copa Davis representando a Serbia y haber formado pareja en el circuito de dobles. “Bienvenido mi amigo, compañero y ahora entrenador… Viktor Troicki”, publicó el número 3 del mundo, oficializando una alianza que busca optimizar su rendimiento en las pistas de arcilla de París.
El desafío físico y la meta en Roland Garros
Pese a la confianza depositada en su nuevo equipo técnico, Novak Djokovic fue honesto respecto a su presente. El tenista ha lidiado con preocupaciones físicas constantes en los últimos meses, lo que ha generado incertidumbre sobre su desempeño. Sin embargo, se mostró optimista sobre sus posibilidades de conquistar su cuarto trofeo en la capital francesa.
Si estoy en forma, capaz de mantener la frescura hasta el final, todavía tendré mis opciones. Lo demostré en Australia este año, donde estuve cerca de ganar otro Grand Slam. Sigo persiguiéndolo cuando salto a la pista, y creo en ello.
Sobre la baja de Carlos Alcaraz, vigente campeón de las últimas dos ediciones, el serbio fue enfático al desvincular dicha ausencia de sus propias posibilidades. Según Djokovic, la baja del español es un golpe duro para el torneo, pero no altera su plan estratégico ni su preparación física, la cual ha sido su prioridad absoluta tras los problemas acumulados en el último semestre.
Con el sorteo del cuadro principal programado para este jueves en París, la expectativa se centra en si la nueva dupla logrará la consistencia necesaria. ¿Logrará Djokovic mantener la frescura física requerida para luchar por su vigésimo sexto título de Grand Slam en un escenario tan exigente como Roland Garros?