Irán ha vuelto a ejecutar en la horca a un preso condenado por supuestamente colaborar con los servicios de inteligencia de Israel, el Mosad. Se trata de Ehsan Afrasht, cuya muerte se enmarca en una preocupante escalada de ahorcamientos en la República Islámica. Las autoridades iraníes justifican estas acciones como medidas contra el espionaje, lo que intensifica la tensión regional y genera alerta entre organismos de derechos humanos.
Según la agencia del Poder Judicial, Mizan, Ehsan Afrasht fue ahorcado por espionaje a favor del régimen sionista, por mantenerse en contacto y colaborar con agentes del servicio de inteligencia del Mosad. El relato oficial detalla que Ehsan Afrasht recibió entrenamiento del Mosad, espió para Israel haciéndose pasar por taxista y, posteriormente, trabajó para una compañía afiliada al Ejército iraní, donde habría compartido información sensible con Tel Aviv.
Esta nueva ejecución subraya la aceleración de las condenas a muerte en Irán desde el inicio de la guerra con Israel y Estados Unidos el 28 de febrero. La represión se ha centrado especialmente en reos con supuestos lazos con Israel o manifestantes de las protestas de enero. Solo el lunes reciente, Erfan Shakourzadeh fue ejecutado por presunto espionaje para la CIA y el Mosad, sumándose a otros cinco presos ahorcados por el mismo motivo en la primera semana de mayo.
La situación es crítica, de acuerdo con la Oficina del Alto Comisionado de la ONU para los Derechos Humanos, que ha documentado 21 ejecuciones y más de 4.000 detenciones por motivos políticos o de seguridad nacional en Irán desde el estallido del conflicto bélico. Estas cifras ponen en evidencia la magnitud de la represión.
Históricamente, Irán es uno de los países con el mayor número de ejecuciones a nivel mundial. Un informe de las ONG Iran Human Rights (IHRNGO) y Ensemble contre la Peine de Mort (ECPM) reveló que en 2025 se ahorcó a 1.639 personas, un alarmante 68% más que el año anterior, alcanzando la cifra más elevada desde 1989. Esta tendencia sugiere una posible intensificación de las ejecuciones en el futuro cercano, manteniendo la atención internacional sobre la situación de los derechos humanos en el país.