La reciente entrega de la encuesta Plaza Pública de Cadem arrojó resultados clave sobre la gestión del presidente José Antonio Kast. Según el sondeo, la aprobación del mandatario retrocedió hasta el 39%, registrando una baja de 1% respecto a mediciones anteriores. En contraste, su desaprobación se mantiene estancada en un 57%.
Además de las cifras generales de popularidad, el estudio analizó la evaluación ciudadana sobre los atributos personales del mandatario. Se observó una tendencia a la baja en diversas categorías evaluadas: responsabilidad (47%, -4 puntos), valentía (46%, -6 puntos) y en autoridad y liderazgo (45%, -8 puntos).
Cambios en la percepción sobre seguridad pública
Uno de los puntos que más atención captó en el análisis es la evolución de la percepción ciudadana sobre el fenómeno de la delincuencia en Chile. Comparando los datos con agosto de 2025, la sensación de que la delincuencia aumenta tuvo una caída significativa de 28 puntos, situándose en un 47%. Paralelamente, un 45% considera que la situación se mantiene igual, mientras que un 6% estima que ha disminuido.
En el desglose sobre la violencia, un 59% de los encuestados cree que la delincuencia es más violenta —lo que representa una caída de 30 puntos—, mientras que un 37% señala que el nivel de violencia sigue igual, marcando un alza de 11 puntos en este ítem. A pesar de estos ajustes en las percepciones, el temor a ser víctima de un delito se mantiene en niveles altos, alcanzando un 70%, lo que equivale a una baja de 5%.
El Estado frente al crimen organizado
El estudio de Cadem también aborda la capacidad de respuesta de las instituciones frente a la criminalidad. Al ser consultados sobre la situación del país, un 67% de la población sostiene que el Estado está sobrepasado por la delincuencia. Asimismo, el 78% identifica al crimen organizado como el principal problema que afecta a la seguridad nacional en la actualidad.
Con estas cifras, el escenario para el Ejecutivo se vuelve complejo. La interrogante que queda abierta para los analistas es si esta tendencia a la baja en la percepción de aumento de la delincuencia logrará consolidarse en futuros sondeos, o si la alta desaprobación presidencial seguirá condicionada por la sensación de inseguridad persistente en la ciudadanía.