Durante más de tres décadas, la alianza entre Turbus y COANIQUEM ha sido un pilar fundamental en la rehabilitación de niños y adolescentes quemados en Chile. Este convenio estratégico, renovado recientemente, garantiza que ningún paciente tenga que interrumpir su tratamiento por falta de recursos para transportarse.
Desde 1995, esta colaboración ha permitido que más de 50,000 pasajeros, entre pacientes y acompañantes, viajen sin costo desde diversas regiones del país hacia los centros de rehabilitación de alta complejidad en Santiago, Antofagasta y Puerto Montt. Para muchas familias que residen en zonas rurales o extremas, el costo de los traslados era la principal barrera que les impedía acceder a estos servicios esenciales.
Conectando Personas con Oportunidades
Denise Gárate, gerente general de Turbus, destaca que su misión va más allá de simplemente conectar ciudades: «Nuestra misión es conectar personas con las oportunidades que necesitan. Este convenio con COANIQUEM es el corazón de nuestra gestión de sostenibilidad, permitiéndonos poner nuestros buses al servicio de la salud de los niños de Chile».
Gárate también valora las historias humanas que hay detrás de cada caso, como la de un conductor que presenció la evolución de un niño que viajaba desde el sur durante años, acompañando su proceso de recuperación hasta que, a los 18 años, fue dado de alta.
Eliminando Barreras Geográficas
Desde COANIQUEM, su presidente ejecutivo, Jorge Rojas, enfatiza que esta colaboración es una pieza fundamental de su modelo de atención gratuita, permitiendo que la distancia no sea un impedimento para una rehabilitación de excelencia.
«En esta alianza de 31 años, al menos 50,000 pasajeros se han beneficiado con este convenio. Son muchas las historias y algunas muy largas porque la mayor parte de los pacientes llegan con menos de cuatro años y terminan su tratamiento cuando cumplen 20 años. Cuántas historias hay en esos pasillos de un bus, en los asientos, en sus conductores y tripulantes, son las historias que crean realidades y que están ahí», comenta Rojas.
Esta alianza de responsabilidad social, una de las más longevas y significativas en Chile, ha demostrado cómo la colaboración entre empresas y organizaciones sin fines de lucro puede eliminar barreras y transformar vidas.