Cómo Defender la Democracia: Lecciones desde el Chat de Apoderados

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En medio de las aparentemente triviales dinámicas de un grupo de WhatsApp de apoderados, se esconde un síntoma preocupante de una enfermedad que corroe nuestra convivencia democrática. Como bien señala Felipe Contardo Díaz, ingeniero y apoderado, la forma en que manejamos los desacuerdos y la toma de decisiones en nuestros espacios más cercanos refleja una crisis más profunda que amenaza los cimientos de nuestra sociedad.

Contardo relata cómo, en una votación para elegir un regalo para el Día del Profesor, la presidenta del curso intentó eliminar una opción que lideraba la votación, simplemente porque no era de su agrado. Este acto de abuso de poder y menosprecio de la voluntad comunitaria es, según el autor, la semilla ya germinada de un problema mayor.

El Peligroso Ciclo del Egoísmo y la Apatía

Contardo identifica dos polos igualmente preocupantes: el abuso de poder por parte de quienes se sienten con autoridad superior, y la abdicación de la responsabilidad por parte de quienes prefieren ceder su voz y su voto a la «mayoría». Ambos alimentan un mismo monstruo: la desafección por las voluntades comunitarias.

Esta apatía y egoísmo que se fraguan en nuestros espacios cotidianos tienen un reflejo político alarmante. Líderes que gobiernan por decreto, silenciando a los disidentes, se ven avalados por la estridencia de las redes sociales y la indecisión de quienes se sienten intimidados. Mientras tanto, quienes alzan la voz son tachados de «conflictivos», y se nos acusa de «poner problemas» por no seguir a la manada.

Recuperar Nuestro Poder Ciudadano

La defensa de la democracia, nos recuerda Contardo, no empieza en las urnas, sino en nuestros espacios más cercanos. Debemos entender que nuestra voz, por modesta que sea, importa. Y que usarla es un acto de convicción, no de «voto útil».

Votar por una opción que puede no tener posibilidades de ganar es marcar una postura, demostrar que hay minorías que importan, y que son esas minorías las que nos hacen avanzar. Es en la suma de esas voces diversas donde se construyen las verdaderas y sólidas mayorías.

El peligro de nuestro tiempo es entregar a otros el poder de decidir por nosotros. Debemos recuperar ese poder, ejerciendo nuestro derecho a disentir, a cuestionar, a participar activamente en la construcción de nuestro bienestar común.

Conclusión: La Democracia Empieza en Casa

Las lecciones que podemos extraer del chat de apoderados son claras: la defensa de la democracia comienza en nuestros espacios más cercanos, en nuestras interacciones cotidianas. Debemos estar atentos a los abusos de poder y a la abdicación de la responsabilidad, y estar dispuestos a alzar nuestra voz con convicción, sin miedo a ser tachados de «conflictivos». Porque es en esa suma de voces diversas donde se forja el verdadero progreso democrático.

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