En un golpe a la integridad del sistema judicial, la Fiscalía Nacional ha destituido a Rodrigo Durán, quien fuera el fiscal adjunto de Los Ángeles, tras descubrirse que había estado filtrando información confidencial a su esposa, Andrea Romero, una abogada que defendía a narcotraficantes en la misma ciudad.
La investigación administrativa reveló que Durán intervino en al menos dos ocasiones para entregar datos específicos sobre imputados vinculados al bufete de abogadas donde trabaja su cónyuge. Esta grave violación de la ética y los protocolos de seguridad llevó al fiscal nacional, Ángel Valencia, a tomar la drástica medida de destituir al expersecutor, a pesar de que inicialmente solo se había recomendado una suspensión temporal.
Según el abogado defensor de Durán, José Luis Andrés, si bien no comparten la decisión, la Fiscalía Nacional consideró que la gravedad de los hechos acreditados justificaba la destitución. No obstante, el exfiscal aún tiene un recurso de reposición pendiente que debe resolverse.
Cabe señalar que Durán también enfrenta una investigación penal por estos hechos, la cual es llevada a cabo por la Fiscalía regional de Ñuble. Este caso pone de manifiesto la importancia de mantener la integridad y la confianza en el sistema judicial, algo que se ve seriamente comprometido cuando los propios fiscales abusan de su posición para beneficiar a sus allegados.