La junta militar que detenta el poder en Birmania desde el golpe de 2021 admitió que el Ejército abrió fuego al paso de un convoy de la Cruz Roja China, tras una confusión sobre su origen. Según el portavoz castrense, Zaw Min Tun, los militares «dispararon al aire tres veces» después de pedir al convoy de unos nueve vehículos que se detuviera, pensando que era de Birmania.
El incidente ocurrió cuando el convoy se trasladaba desde una zona del estado de Shan (limítrofe con China) a Mandalay, una de las ciudades más afectadas por el reciente terremoto que dejó cerca de 2.900 fallecidos y más de 4.600 heridos, según cifras oficiales. Afortunadamente, no se reportaron víctimas.
El portavoz militar justificó los disparos alegando que no tenían claro el origen del convoy, y que al acudir a registrarlo se presentó como de la Cruz Roja China. «Queremos urgir a las organizaciones de ayuda internacionales a que informen de sus operaciones y de sus planes de seguridad», dijo Zaw Min Tun.
Este incidente se produce en medio de la guerra civil que vive Birmania desde el golpe de 2021, con múltiples grupos armados de la oposición enfrentados al Ejército. De hecho, una guerrilla étnica, el TNLA, ya había denunciado el suceso.
Impacto en la crisis humanitaria
Expertos consultados señalan que este incidente podría entorpecer los esfuerzos de ayuda internacional en Birmania, en un momento crítico tras el devastador terremoto. Analistas advierten que la junta militar debe garantizar la seguridad de los convoyes de asistencia y mejorar la coordinación con las organizaciones humanitarias.
«Esta situación pone en riesgo la entrega oportuna de ayuda a las poblaciones más vulnerables. Es crucial que la junta militar y los grupos armados respeten el trabajo de la Cruz Roja y otras ONG, y faciliten su acceso a las zonas afectadas»
, señaló la experta en crisis humanitarias, Amelia Gutiérrez.
Llamado a la cooperación
Ante este incidente, las autoridades birmanas hicieron un llamado a las organizaciones internacionales de ayuda para que informen sobre sus planes y operaciones en el país. Esto con el fin de evitar confusiones y garantizar la seguridad de los convoyes.
Sin embargo, analistas advierten que la junta militar debe dar señales claras de apertura al diálogo y a la cooperación con estos actores humanitarios, si quiere recibir su apoyo en la crisis actual. De lo contrario, el impacto en la población afectada por el terremoto podría ser aún más devastador.
En medio de este complejo panorama, expertos coinciden en que la prioridad debe ser atender las necesidades urgentes de la población civil, dejando a un lado las diferencias políticas y militares. Solo así se podrá avanzar en la reconstrucción y la asistencia humanitaria en Birmania.