En un mundo donde las enfermedades infecciosas parecían estar bajo control, el sarampión ha vuelto a cobrar relevancia, con un preocupante brote registrado en Estados Unidos durante marzo de 2025. Dos muertes y más de 378 casos en 17 estados han puesto en alerta a las autoridades sanitarias, recordándonos que esta enfermedad altamente contagiosa sigue siendo una amenaza latente.
Síntomas y Complicaciones del Sarampión
El sarampión se caracteriza por una erupción cutánea generalizada y síntomas similares a los de la gripe, como fiebre, tos seca, goteo nasal y dolor de garganta. Además, pueden aparecer pequeñas manchas blancas en la cara interna de las mejillas. Aunque puede parecer una enfermedad leve, el sarampión puede derivar en complicaciones graves, como neumonía, encefalitis e incluso la muerte.
Es crucial estar atentos a estos síntomas, ya que el virus se propaga rápidamente a través del contacto directo y las gotículas en el aire. Los primeros signos suelen manifestarse entre 10 y 14 días después de la exposición al virus.
La Situación en Chile: Vigilancia y Vacunación
A diferencia de Estados Unidos, Chile no ha registrado casos autóctonos de sarampión en los últimos años. Los pocos contagios reportados han sido importados por personas que adquirieron la enfermedad en el extranjero. Sin embargo, las autoridades sanitarias mantienen una vigilancia activa y han emitido una alerta epidemiológica para reforzar los protocolos de detección y notificación.
Uno de los factores clave en Chile es la vacunación universal y gratuita contra el sarampión, con dos dosis aplicadas a niños y niñas de 12 y 36 meses. El Ministerio de Salud hace un llamado a los padres y tutores a mantener actualizado el esquema de vacunación de sus hijos, independientemente de su edad, para prevenir futuros brotes.
Lecciones del Brote en Estados Unidos
El caso de Estados Unidos resalta la importancia de mantener altos niveles de vacunación, incluso en países donde el sarampión se consideraba erradicado. Una buena parte de los contagios se registraron en niños no vacunados o con un estado de vacunación desconocido, lo que facilitó la propagación del virus.
Estas lecciones deben servir como un llamado de atención para que los sistemas de salud y la población en general mantengan una vigilancia constante y refuercen los esfuerzos de vacunación. Solo así podremos evitar que el sarampión vuelva a cobrar vidas y poner en riesgo los avances logrados en el control de esta enfermedad.