Marine Le Pen, la líder de la extrema derecha francesa, considera que la sentencia que la condenó a cinco años de inhabilitación por desvío de fondos del Parlamento Europeo es una «sentencia política» destinada a impedir que sea elegida presidenta en 2027. A pesar de esta adversidad, Le Pen se muestra decidida a seguir peleando y asegura que «no va a dejar que la eliminen fácilmente».
En una entrevista en el canal de televisión TF1, Le Pen expresó su indignación por la aplicación preventiva de la inhabilitación, calificándola como «una negación de la democracia». Ella cree que esta medida tendrá consecuencias y se pregunta «¿Qué pasará si soy absuelta en apelación? ¿Cuál será la legitimidad del que sea elegido en 2027?»
A pesar de la sentencia, Le Pen se considera aún parte de la vida política y confía en que «los electores» serán quienes decidan su futuro. Ella considera a su delfín político, el eurodiputado Jordan Bardella, como «una apuesta formidable», pero espera «no tener que utilizarlo antes de lo necesario».
La líder ultraderechista cargó contra los jueces que la condenaron, acusándolos de «haber puesto en marcha prácticas que se creían reservadas a regímenes totalitarios». Ella insiste en su inocencia y asegura que «no va a dejar que la eliminen fácilmente».
El partido de Le Pen, la Agrupación Nacional (RN), ha convocado a una «movilización popular» en respaldo de su líder, con una petición en línea para apoyar su candidatura. Le Pen confía en que «hay un pequeño camino» para poder presentarse a las elecciones presidenciales de 2027, a pesar de la sentencia en su contra.
Esta batalla legal y política de Marine Le Pen se perfila como un desafío crucial para la democracia francesa, donde la líder ultraderechista se niega a rendirse y promete seguir luchando por sus aspiraciones políticas.