Chile, un país que se ha destacado por su estabilidad energética, no ha estado exento de enfrentar apagones masivos a lo largo de su historia reciente. Estos eventos, que han dejado a millones de personas sin suministro eléctrico, han sido causados por una variedad de factores, desde ataques terroristas hasta fenómenos naturales devastadores.
El Apagón de 1983: Un Acto de Sabotaje
Una de las interrupciones eléctricas más memorables ocurrió el 14 de diciembre de 1983, cuando una serie de explosiones en 12 torres de alta tensión en la zona central del país dejaron a oscuras a las ciudades de Santiago, Copiapó, La Serena, Viña del Mar, Valparaíso, Talca, Rancagua y Temuco. Este atentado, reivindicado por el recién formado Frente Patriótico Manuel Rodríguez, afectó a millones de personas y duró aproximadamente una hora y media.
El Apagón de 2010: Secuelas del Terremoto
Años después, el 14 de marzo de 2010, un fallo en un transformador de la subestación eléctrica de Charrúa dejó sin luz a millones de personas desde Atacama hasta Chiloé. Si bien este apagón no se debió directamente a una réplica del terremoto de 8.8 grados que había sacudido al país unas semanas antes, el ministro del Interior de la época, Rodrigo Hinzpeter, reconoció que el sistema eléctrico había quedado con algunos problemas. Tardaron casi cinco horas en restablecer el servicio por completo, afectando al transporte y las comunicaciones.
El Apagón de 2011: Una Falla Masiva
El 24 de septiembre de 2011, un extenso apagón tuvo lugar desde Coquimbo hasta el Maule, debido a una falla en un transformador de 500/220 kV en la subestación Ancoa, en Linares. Este corte de luz, que afectó a más de 9 millones 900 mil chilenos, no estuvo exento de incidentes, como apedreamientos de buses y saqueos de locales comerciales. Aunque la luz comenzó a volver gradualmente después de una hora, no fue sino hasta las 23:00 que se restableció el suministro por completo.
Los Cortes de 2024: Impacto de los Temporales
Más recientemente, durante el invierno de 2024, fuertes temporales impactaron gravemente el suministro eléctrico de la zona centro-sur del país. Miles de hogares se vieron afectados, algunos de forma intermitente y otros de forma continua, durante semanas. Esto tuvo un impacto particularmente grave en los electrodependientes, con tres personas fallecidas al no poder acceder a la energía necesaria para sus dispositivos médicos.
Estos apagones masivos han puesto a prueba la resiliencia del sistema eléctrico chileno, obligando a las autoridades y empresas a implementar medidas para fortalecer la infraestructura y responder de manera más efectiva ante futuras interrupciones. La lección aprendida es clara: Chile debe continuar trabajando para garantizar un suministro eléctrico confiable y resiliente, capaz de hacer frente a los desafíos que puedan presentarse.