La artista Mariela Montero compartió detalles sobre episodios complejos de su vida, incluyendo sus años como inmigrante en Estados Unidos y la crisis personal que enfrentó tras su separación. La actriz argentina abordó estos temas durante su participación en el podcast Dale Color, conducido por Eugenia Lemos, donde también conversó sobre su maternidad y la relevancia actual de la fe en su camino.
Uno de los recuerdos que Montero compartió fue su llegada a Miami a los 18 años, buscando nuevas oportunidades fuera de Argentina. “Viví 5 años ilegal en EE. UU. (…) trabajé limpiando; uno hacía lo que podía. No sabía hablar inglés, no sabía que ‘Hi’ era lo mismo que ‘Hello’”, relató, destacando las dificultades de esa etapa.
Durante la charla, Montero también se refirió al fin de su matrimonio, un evento que ocurrió después de dar a luz a su hijo Lautaro, pese a un diagnóstico previo de infertilidad. “Me vi en la obligación de ser mamá soltera, porque yo quería hacerlo en familia, pero no se pudo”, confesó, explicando que el vínculo se hizo insostenible.
Había cosas que eran insostenibles en aquella relación. Insto a las mujeres a que, cuando no se sientan cómodas, valoradas o verdaderamente amadas, hay que replantearse, trabajar en el vínculo o salirse de ahí, porque nadie merece ser infeliz.
Asimismo, recordó un momento crucial durante una crisis de salud mental, cuando una desconocida se le acercó en una plaza para orar por ella. “Tuve pensamientos súper negativos, pero la fuerza mía viene de Dios. Me empezó a decir cosas de mi vida que no tenía cómo saber. Me quebré y empecé a llorar sin parar”, contó Montero. Aquella experiencia marcó un punto de inflexión y el inicio de una conexión más profunda con su espiritualidad.
Finalmente, Montero afirmó que su participación en Fiebre de Canto también estuvo ligada a su fe. “Estar en Fiebre de Canto se lo pide a Dios”, señaló, revelando que recibió la invitación al programa al día siguiente de su petición. “Tenemos que creer en Dios y en nosotras también; es lo que nos queda”, concluyó, subrayando el poder de la creencia personal.